Coello, Claudio

Retrato de Coello, Claudio


Comentario

A la muerte de Carreño de Miranda, el puesto vacante de pintor del rey fue ocupado por Claudio Coello. Había estudiado en Italia durante su juventud, lo cual le hacía ideal para el gusto de la Corte. Realizó una de las joyas del Barroco ilusionista español, la Sagrada Forma, en la sacristía de la iglesia nueva de El Escorial. Este enorme lienzo se podía elevar o descender, como un enorme telón, dejando al descubierto en los días más señalados el sancta sanctorum que se ocultaba detrás. La pintura de Coello combinó el ilusionismo con el más estricto realismo, especialmente a la hora de plasmar retratos. Esta capacidad la había aprendido de su predecesor, Carreño. Además podía combinarla con un espléndido colorismo, aprendido durante su estancia en Italia y a través del estudio de los venecianos presentes en las colecciones reales desde el siglo anterior, en especial con la obra de Tiziano. Al final de su vida fue desplazado por la presencia del italiano Lucas Jordán, quien le sustituyó al frente del gran proyecto decorativo para El Escorial.

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