Urculo, Eduardo

Exaltación de la manzana (Villaviciosa, Asturias)
Nacionalidad: España
Santurce 21-9-1938 - Madrid 31-5-2003
Pintor



Galería de obras


Comentario

A los diez años ingresó en el Instituto de Enseñanza Media, abandonando los estudios cuatro años después para trabajar como ayudante de topografía en una empresa minera. Ya desde sus años mozos se interesó por el dibujo y en 1957 expone su obra en el Hogar del Productor "La Felguera", en Asturias. Al año siguiente consigue una beca para ampliar sus estudios artísticos en Madrid, acudiendo a las clases del Círculo de Bellas Artes y de la Escuela Nacional de Artes Gráficas. En estas fechas se interesa por pintar los suburbios y los obreros madrileños, sintiéndose atraído por la pintura social cargada con fuertes tintes de denuncia. En Madrid sólo permanece un año y en 1959 se traslada a París, asistiendo a la Academie Grande Chaumière, donde permaneció largo tiempo -excepto el paréntesis del servicio militar- trabajando en un estilo expresionista que no renuncia a la figura, tratando a sus personajes de manera violenta. De nuevo en Madrid, continúa con su etapa de pintura social hasta que en 1966 se traslada a Ibiza, donde empieza un nuevo periodo. Un viaje a Alemania, Dinamarca y Suecia le lleva a ponerse en contacto con el pop, interesándose por este estilo artístico, tanto en las formas como en los contenidos. La década de los 70 se inicia con la etapa erótica y participa en la Bienal de Venecia, irrumpiendo en 1975 la vaca como motivo en su pintura, simbolizando la fertilidad, en relación con el embarazo de su mujer. El desnudo femenino surge con fuerza en esta etapa. Esta década finalizará con su acentuado interés por el bodegón, que se convierte en tema central de sus trabajos. En la década de los 80 serán los motivos autobiográficos los asuntos que marquen sus obras. El artista se representa de espaldas y reduce su mundo a lo más íntimo. También aparecen las primeras muestras de elementos relacionados con los viajes. Hacia 1984 empieza a realizar esculturas en bronce, haciéndose un hueco con estas obras entre los artistas más importantes de su tiempo. No en balde, empiezan a llegar encargos públicos (Estación de Atocha en Madrid, Festival de Mérida) y privados. En estos años centrales de los 80 también se interesa especialmente por el grabado. En los 90 se mantienen los encargos públicos, especialmente en Asturias donde se inauguran las esculturas El regreso de Williams B. Arrensberg (Oviedo) y Exaltación de la manzana ( Villaviciosa). Los aeroplanos y las geishas serán sus nuevos temas, retomando el estilo de momentos anteriores. Las exposiciones son cada vez más habituales, destacando la retrospectiva dedicada por el Centro Cultural de la Villa de Madrid en 1997, encontrándose su obra en un buen puñado de importantes museos del mundo.

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