Echarri, Maria de

Mujeres trabajando en una industria textil
Nacionalidad: España
1878 - 1955
Feminista cristiana



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Comentario

Fue una de las figuras principales del feminismo católico español. Desarrolló numerosas actividades a favor de las obreras, sobre todo las obreras a domicilio en Madrid y se esforzó por extender las ideas del catolicismo social en diversos ambientes. Otras muchas mujeres católicas de entonces promovieron numerosas labores educativas y sociales para personas sin recursos -algunas de ellas para mujeres- llegando a miles de personas de barrios y pueblos.

María se dedicará sobre todo las obreras de la aguja y sindicatos obreros femeninos, para formarlas, ayudaralas a resolver sus problemas y evitar una posible influencia ideológica de sindicatos socialistas. Formaba parte de la Institución Teresiana, fundada por el Padre Poveda, que se dedicó prioritariamente a la educación de las mujeres.

Además de fundadora de sindicatos obreros femeninos, llegó a ser concejala del ayuntamiento de Madrid durante la Dictadura de Primo de Rivera, Inspectora de Trabajo y Vocal del Instituto de Reformas Sociales.

Fue la primera mujer que intervino en las Semanas Sociales de España, teniendo especial difusión su ponencia de 1907 sobre "El trabajo de la mujer". En 1908 publicará un artículo en la Revista Social de Barcelona sobre "Acción social de la mujer". El 2 de julio de 1910 comienza en Madrid el sindicato obrero femenino de " La Inmaculada", al que se dedica de lleno, que después editará también la revista "La Mujer y el Trabajo". Además de su colaboración sobre temas sociales en esta revista y otras como "Acción Católica de la Mujer" de Madrid, publicó numerosos artículos en periódicos como "El Universo" de Madrid, "El Diario Montañés" de Santander, "El Pilar" de Zaragoza, y "El Noticiero Universal" de Barcelona.

Fue sin duda una de las mujeres más importantes del catolicismo social femenino de comienzos de siglo. Asistió a numerosas reuniones, impartió conferencias, organizó actividades e intervino como experta en organismos y congresos. En 1926 fue nombrada asesora de la Confederación Nacional de Sindicatos Obreros Femeninos, constituida en 1924. Será difusora principal del sindicalismo católico femenino y de un feminismo cristiano que intenta evitar la descristianización de las mujeres y encontrar soluciones justas a los retos sociales. Defiende la familia, se opone al divorcio, promueve el voto de la mujer y se muestra contraria al desempeño de tareas políticas y profesionales si esto supone desatender su familia. Se dedicó de lleno a la actividad política y en 1927 Primo de Rivera la designó entre las trece mujeres que formaban parte de la Asamblea Nacional.

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