Arenal, Concepción

Alfonso XIII visita un hospital de coléricos de Madrid
Nacionalidad: España
Ferrol 1820 - Vigo 1893
Escritora



Galería de obras


Comentario

Nace en Ferrol en 1820. Desde su infancia demostró un gran interés por la lectura y el estudio, especialmente de temas jurídicos y sociales. Llegó a tener amplios conocimientos de derecho penal y sociología. De carácter bondadoso, tuvo una gran preocupación por los problemas sociales, y por este motivo se dedicó intelectual y profesionalmente a tareas asistenciales y humanitarias. Encontró muchos problemas para realizar sus estudios, llegando incluso a disfrazarse de hombre para poder asistir a la universidad.

Al quedarse viuda y con dos hijos pequeños sufrió muchas dificultades para poder salir adelante. Se trasladó a Santander y allí realizó muchas actividades filantrópicas y sociales. En 1860 fundó en Potes, junto con el músico Masarnau, las Conferencias de San Vicente de Paul, para las que escribiría después el libro "El visitador del pobre". Otras iniciativas sociales que emprendió fueron una "Constructora benéfica" y un "Patronato de señoras". También fundó en 1870 el periódico "La Voz de la caridad", con fines humanitarios.

Como penalista y reformadora social abordó numerosas iniciativas y propuso diversas leyes: cogestión, un sistema de seguridad social, viviendas sociales, ley de Beneficencia, ley de dementes, abandono de familia, etc. Para ella se creó el cargo de Visitadora de Prisiones de mujeres, y luego Inspectora de Casas de Corrección de mujeres.

Su preocupación por la situación de las mujeres le llevó a escribir numerosos libros, artículos y ponencias. De toda su abundante producción las dos obras más famosas fueron "La mujer del porvenir" (1861) y "La mujer de su casa" (1881). En la primera critica que la ley civil mire a la mujer como un ser inferior, y la criminal no haga distingos al penalizar. Defiende su superioridad moral y señala las consecuencias para la mujer de su falta de educación -rutina, tedio, agobio ante el ridículo, criminalidad, prostitución- y para el hombre -mujeres supersticiosas, torpes, frívolas o sentimentales-. Promueve la incorporación de la mujer a todas las profesiones salvo tres: la política, la judicatura y las armas. Algunos años después, en "La mujer de su casa", rectifica algunas opiniones. Ataca el ideal de la mujer de su casa, y en relación con la igualdad intelectual es menos optimista: la inteligencia es "equivalente", y hay que educar a la mujer para aquéllos trabajos que su inteligencia permita.

En su ponencia sobre "La educación de la mujer" del Congreso de 1892 exigirá mayor educación para las mujeres y que se le permitan profesiones fáciles de artes y oficios, pues no cree que pueda realizar altas investigaciones, aunque si alguna tiene capacidad para una profesión, debe poder ejercerla, sin trabas del Estado o la opinión pública.

Tuvo buenas relaciones y amistad con los krausistas, sobre todo con Giner de los Ríos y Gumersindo de Azcárate.

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