Gamboa, Patrocinia

Mapa de las Islas Filipinas, del atlas portulano de Joan Martínez
Nacionalidad: Filipinas
Filipinas 1830 - 1953
Revolucionaria



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Comentario

Patrocinia Gamboa o Tía Patron, la llamanam familiarmente en su región, nació el 30 de abril de 1830 en Jaro (Iloilo).

Al pertenecer a una adinerada y prominente familia podía conseguir todo lo que necesitara con facilidad y prontitud, cosa que contribuyó a que se formara un carácter dinámico e individualista. Era piadosa, de mente independiente y valiente. Fue educada por tutores. Gran lectora, le gustaba leer los clásicos españoles y los periódicos, hasta que empezó a leer las novelas de Rizal y las copias de La Solidaridad que circulaban secretamente en Visayas y Luzón. Estas nuevas lecturas le abrieron los ojos y forjaron en ella el espíritu independentista.

Tenía treinta años cuando estalló la revolución en agosto de 1986. No dudó en unirse a los líderes revolucionarios de su provincia. Por ser mujer los españoles no sospecharon que estuviera implicada en la revolución. Esto le permitió actuar como una agente de inteligencia y conseguir fondos para la revolución recogiendo contribuciones de guerra desde China en Iloilo. Como otras tantas heroínas del período revolucionario arriesgó su vida para cuidar a los heridos. Tan fácilmente conseguía alimentos y medicinas para los heridos como armas y municiones para el ejército.

Estaba implicada en las actividades secretas del Comité de Conspiradores fundado en Molo en marzo de 1898, que se amplió para convertirse en el Comité Central Revolucionario de Visayas. En Santa Barbara (Iloilo) se estableció el Gobierno Revolucionario de Visayas que reconoció a Emilio Aguinaldo como Presidente de Filipinas.

El 17 de noviembre de 1898 se celebraría una ceremonia inaugural del nuevo gobierno con el despliegue de la nueva bandera filipina. Ésta había sido hecha por Marcela Agoncillo en Hong Kong, pero había que conseguir trasladarla hasta Santa Bárbara sin levantar las sospechas de las fuerzas españolas acantonadas en la zona, que inspeccionaban a todos los civiles que pasaban por las carreteras. Patrocinia logró eludir los controles mediante un ingenioso ardid: simulando ser una dominante esposa que golpeaba y gritaba a su joven marido. Los soldados, divertidos, los dejaron pasar y la bandera pudo ser desplegada en la ceremonia.

En 1901, cuando los líderes revolucionarios ya formaban parte del gobierno civil establecido por los Estados Unidos le ofrecieron una pensión como reconocimiento de sus méritos. Pero ella rehusó alegando que sólo había servido a su país.

Permaneció soltera hasta su muerte en 1953. Fue enterrada con honores militares en el Cementerio de Veteranos Balantang en Jaro. En su honor se colocó una lápida en su ciudad natal el 21 de diciembre de 1980.

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