Sor Ana de Jesús. Ana Lobera

Santa Teresa de Jesús
Nacionalidad: España
Medina del Campo 1545 - Bruselas 1621
Religiosa



Galería de obras


Comentario

Religiosa del Carmen Descalzo, por encargo de Santa Teresa trabajó en numerosas fundaciones de conventos en España (Segovia, Beas, Granada, Málaga), continuando la labor fundacional a la muerte de La Santa en Francia y los Países Bajos (Bruselas, Mons, Lovaina y Amberes)

Ana de Jesús comenzó en Salamanca su estrecha relación con Santa Teresa e inició su labor fundadora a instancia de la misma. En 1586 desempeñó el cargo de Priora en Madrid. Durante esos años se produjeron duros enfrentamientos con los Padres Generales de la Orden por la reforma de las constituciones elaboradas por Santa Teresa. En 1588, el nuevo vicario General de la Orden, el padre Nicolás Doria, intentó una mayor centralización de los órganos de gobierno de ésta, creando un órgano nuevo, la Consulta, y modificando para ello en más treinta puntos las constituciones elaboradas por Santa Teresa. Un grupo de prioras, con Ana de Jesús al frente, solicitó del papa Sixto V la confirmación de las constituciones, lo que consiguieron en 1590.

Inició e impulsó la expansión del Carmelo Descalzo por Europa, en concreto en Francia y los Países Bajos; lo que hizo a la edad de 60 años y con un delicado estado de salud. La primera fundación en Europa se realizó en París, 15 de octubre de 1604, en Dijon en 1605, en Amiens y Pontoise, en 1606 En Dijon Ana de Jesús enfermó de peste.

Gracias a que había conocido en Madrid a Isabel Clara Eugenia pudo implantar la primera comunidad de carmelitas descalzas en Bruselas en 1607. El convento, bajo la advocación de Santa Ana y San José fue le primero bajo patronazgo real, debido a la fama que había alcanzado Ana de Jesús en el norte de Europa. En total fueron 12 los conventos fundados en los Países Bajos antes de la mitad del siglo XVII, algunos de ellos, fundados en vida de Ana de Jesús y otros tras su muerte en 1621.

Ana de Jesús fue la primera seguidora de Santa Teresa, conocedora profunda de sus escritos y espiritualidad, se caracterizó por una fidelidad constante al espíritu teresiano, su gran tenacidad y la decidida convicción en su quehacer. Aunque tuvo problemas con el sector masculino del Carmelo Descalzo y roces con la Inquisición por la publicación de las obras de Santa Teresa, supo llevar a cabo la expansión de las Carmelitas Descalzas.

Para conocer y valorar su personalidad y figura la fuente más importante es su producción epistolar, con un total de 53 cartas que se han conservado en el archivo del Carmelo Descalzo del convento de San José en Bruselas, con fechas desde 1590 hasta 1621.

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