Heylan, Anna

Alegoría de la Pintura
Nacionalidad: España
Granada Siglo XVII - Granada 29-IV-1655
Grabadora



Galería de obras


Comentario

Formó parte de la saga de grabadores granadinos de origen flamenco más importante del siglo XVII. Nacida en el seno de una familia de artistas, fue hija del grabador flamenco Francisco Hielan y familiar del también grabador Bernardo Hielan. Esta saga de burilistas fue la más representativa de la escuela granadina de grabadores del siglo XVII, dedicándose no sólo a la calcografía, sino también a la imprenta, labor que desarrollaron desde 1611 hasta 1661.

Anna Heylan, nacida ya en España, fue iniciada en la calcografía por su padre en Granada y se convirtió en su colaboradora y continuadora. Anna trabajó como burilista y aguafortista en Sevilla y Granada entre 1637 y 1655. Se han conservado bastantes obras suyas.

Entre sus primeros trabajos destacó la portada de El Secretario del Rey, obra de de Francisco Bermúdez de Pedraza, canónigo y tesorero de la Iglesia de Granada, estampa realizada en 1637 en un estilo de inspiración flamenca, muy parecido al de su padre. En 1643 realizó la portada de la Historia Eucarística y Reformacion de abusos hechos en presencia de Xto Ntro Señor. Poco después ejecutó Túmulo de Granada a la Reina Isabel de Borbón, grabado que, por sus grandes dimensiones es uno de sus trabajos de mayor envergadura. Sus modelos adolecían de cierta rigidez, sin embargo, en sus estampas sobresalen las composiciones arquitectónicas, generalmente fachadas y arcos de triunfo de estilo barroco.

La artista vivió durante una época de gran fervor religioso y devoción, promovida por la Contrarreforma y materializada en el culto a las imágenes, cuya iconografía controlaba férreamente la Iglesia. En este contexto, las estampas se convirtieron en un medio muy utilizado para la propaganda y adoctrinamiento social. Pero a diferencia de la pintura y la escultura, cuya clientela eran la realeza, la nobleza y alto clero, las estampas se convirtieron en un arte popular destinado a las capas sociales económicamente menos favorecidas. De este modo, los grabados de esta artista, el igual que otros grabadores, gozaron de gran aceptación y difusión social.

A pesar de todo, Anna ha sido calificada por algunos autores como una diseñadora mediocre y, en general, ha sido ignorada por la historiografía, que apenas la menciona como una artista menor. Sin embargo, la calidad de sus obras es semejante a la producción del taller familiar, e incluso superior en minuciosidad y detallismo.

Asimismo, fue una destacada burilista que gozó del reconocimiento de sus homólogos, como demuestra el hecho de que sus composiciones arquitectónicas fuesen copiadas en numerosas ocasiones, incluso reutilizándose algunas de sus planchas en ediciones del siglo XVIII.

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