Gálvez, María Rosa

Marquesa de Santa Cruz
Nacionalidad: España
1768 - Madrid 2-10-1806
Escritora



Galería de obras


Comentario

Dramaturga y poetisa. Autora particularmente dotada para el teatro. Símbolo de una generación que quedó destrozada por la guerra de 1808.

Hija adoptiva del coronel Antonio Gálvez y de María Ana Ramírez de Velasco. Se desconoce quiénes fueron sus padres naturales y las causas de su adopción. La familia Gálvez gozaba de una excelente posición, pues su padre estaba emparentado con el virrey de Nueva España, Bernardo de Gálvez y con otros personajes destacados. Se supone por ello que María Rosa recibió una educación esmerada.

En Málaga, contrajo matrimonio con José Cabrera y Ramírez, capitán de milicias y, posteriormente, agregado de la legación de España en Estados Unidos, del que acabó divorciándose. En Madrid, mantuvo una estrecha amistad con Manuel Godoy, con el que según Guillén Robles, "corrió vida azarosa y libertina, viniendo a parar a Madrid a expensas de Godoy, a quien tenía por costumbre presentar un soneto liviano a la hora de tomar el chocolate" (cit. Serrano, 1903, vol, III. P. 445)

Fue una autora particularmente fecunda. Entre 1801 y 1805 estrenó y publicó una gran cantidad de obras poéticas y dramáticas en Madrid. Godoy la protegió hasta el punto de costear la publicación de sus libros con cargo a los presupuestos del Estado.

Cultivó una gran variedad de géneros, temas, ambientes y enfoques. Desde el punto de vista estético, defendía las normas neoclásicas. Su estilo es fluido y con tendencia a la ampulosidad, sobre todo en las tragedias y odas, entre ellas: Ali-Bek, Amnon, La delirante, Catalina o La Bella Labradora, Florinda, El Egoísta, Safo, Zinda, Saúl, El Califa de Bagdad, La Ópera Cómica. Su obra poética aparece recogida en tres volúmenes editados en 1804.

En sus obras se puede apreciar una defensa de la libertad de la mujer para amar, un rechazo a los convencionalismos sociales y una crítica a la religión y a la nobleza que no cumple sus cometidos. Fue defensora también de la libertad y de la igualdad entre los hombres, de la justicia y de la lucha contra la tiranía. Estaba dotada de una extraordinaria imaginación y de una peculiar habilidad para la composición poética. A pesar de todo ello, fue despiadadamente maltratada por la crítica. Murió en Madrid a los 38 años, sin descendencia.

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