Pineda Muñoz, Mariana

El fusilamiento de Torrijos
Nacionalidad: España
Granada 1-9-1804 - Granada 26-5-1831
Política



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Comentario

Granadina, hija natural de María Dolores Muñoz y Bueno, descendiente de una humilde familia cordobesa de labradores de Lucena, y de Mariano Pineda y Ramírez, nacido en Guatemala y perteneciente a una familia noble. Arrebatada por su padre a su madre cuando sólo tenía cuatro meses, al morir su progenitor quedó al cuidado de su tío José Pineda, quien se quedó con su herencia y entregó a la niña al confitero José Mesa. Mariana permaneció con Mesa y su mujer hasta los catorce años, viviendo en un ambiente agradable y recibiendo una esmerada educación.

Un año más tarde, en 1919, Mariana casó con Manuel Peralta, miembro del partido liberal. El matrimonio tuvo dos hijos, José María y Úrsula María, aunque Mariana quedó viuda prontamente, con tan solo 18 años.

La actividad política de la joven empieza de manera destacada por estas fechas. La restauración del absolutismo por parte de Fernando VII en 1823 incrementa la implicación política de Mariana en favor de la causa liberal, quien convierte su casa en refugio para los perseguidos por la represión del monarca. Cinco años más tarde ayuda a escapar de la cárcel al capitán Fernando Álvarez de Sotomayor, condenado a muerte. Mariana se introduce en el penal disfrazada de fraile y ayuda al preso a evadirse confundido entre otro grupo de religiosos.

Poco a poco la actividad clandestina de Mariana fue en aumento, ayudando a la difusión de la ideología liberal, recabando ayuda para los presos políticos, tramitando peticiones de indulto, etc. No tardaría, sin embargo, en sufrir ella misma los efectos de la represión real. El juez Pedrosa -tal vez movido por un rechazo amoroso o por la inquina hacia una mujer implicada en un movimiento político- ordena su arresto e intenta sin éxito obtener una confesión y la delación de sus compañeros. Ante la falta de pruebas, se ve obligado a ponerla en libertad, aunque será éste sólo el inicio de una larga persecución judicial.
Mariana continúa, sin embargo, con su lucha, actividad que le lleva a tener contactos con otros liberales, como Torrijos, y con exiliados en Gibraltar. En 1831 la represión absolutista se acentúa, debido a las sospechas de que va a producirse una inminente revolución liberal. En este contexto, el juez Pedrosa conoce por una delación que Mariana ha encargado a dos bordadoras del Albaicín granadino que elaboren una bandera con la leyenda liberal: "Igualdad, Libertad y Ley". Utilizando su poder, el juez logró hacerse con la tela y situarla en casa de Mariana, quien fue arrestada el 13 de marzo de 1831. Inicialmente estuvo confinada en su domicilio durante diez días, intentando escapar disfrazada. Más tarde fue recluida en el beaterio de Santa María Egipciaca, conocido como Convento de las Arrecogidas, lugar en el que pasará los dos últimos meses de su vida.

Con plenos poderes para actuar en la causa contra ella, el juez Pedrosa inició el proceso a Mariana Pineda, facultado por una resolución real para condenarla a muerte. El juicio estuvo plagado de irregularidades e inconsistencias, y durante el proceso el juez intentó sin éxito conseguir que Mariana delatara a sus compañeros. Finalmente fue condenada a morir en el garrote vil, siendo trasladada tres días antes de su ejecución a la Cárcel Baja.

Allí escribió una carta a su hijo, en la que declaraba morir "en aras de la patria, de la libertad y de la santa causa de los derechos del pueblo". En el Campo del Triunfo, el 26 de mayo de 1831 fue ejecutada Mariana Pineda, no sin antes ser obligada a ver como era quemada la bandera que ella misma había mandado bordar.

Condenada en vida, también tras la muerte sufrió la persecución de quienes intentan reprimir la libertad, pues su nombre fue sepultado bajo un manto de ominoso silencio. Sus restos debieron vagar por varios sitios, hasta que finalmente recibieron sepultura en la Iglesia del Sagrario. Símbolo de la lucha contra la represión y en favor de la libertad, su figura ha sido felizmente recuperada para la memoria histórica, recibiendo su nombre una plaza de Granada y alzándose en su honor una estatua en un lugar destacado de la ciudad. Federico García Lorca le dedicó un Romance en 1925, estrenado en el Teatro Goya de Barcelona en 1927 por la compañía de Margarita Xirgu, con decorados y trajes de Salvador Dali.

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