Salvador Dalí Domènech
Fundación Gala-Salvador Dalí

Aurora, mediodía, atardecer y crepúsculo

Autor: Salvador Dalí Domènech
Fecha: 1979
Museo: Fundación Gala-Salvador Dalí
Características: 122 x 244 cm.
Estilo:
Material: Oleo sobre tabla
Copyright: (C) ARTEHISTORIA

Aurora, mediodía, atardecer y crepúsculo

Comentario

Salvador Dalí realiza un homenaje al Divisionismo que a finales del siglo XIX habían practicado artistas como los franceses Signac y, sobre todo, Seurat. Ellos, mediante la práctica de su pintura, habían llegado a soñar con la posibilidad de un arte "científico", que fuera perfectamente mensurable en sus elementos, en la forma y el color. Como sabemos, para eso se valieron de las teorías acerca del color que habían formulado sus contemporáneos, en las que se dividía el espectro de la luz en infinidad de componentes.
En este sentido el cuadro de Salvador Dalí es, así pues, un reconocimiento al valor de la pintura como un medio que mediante la ciencia, las leyes ópticas, puede ofrecer una nueva visión de la realidad, puesto que de eso se trata.
Pero, en otro orden de cosas, la figura femenina que se repite hasta cinco veces, es una de las claves del cuadro. Pertenecía a una obra de Millet titulada El Angelus.
Esta obra había impresionado mucho a Dalí desde el mismo momento en que la vio. Se convertiría en una fuente inagotable de inspiración y en un estímulo para su creatividad, ya que la mente del pintor reconocería ese cuadro en diversos lugares, en la asociación casual de unas piedras, en otros cuadros, etc. Fue uno de los mejores ejemplos de su método "paranoico-crítico".
En 1963 había llevado su admiración por esa obra hasta la formulación teórica, sistemática, de una interpretación del fenómeno. Como decimos, en 1963 publica su libro titulado "El mito trágico del Angelus de Millet," aunque ese texto había sido redactado íntegramente hacía muchos años, entre 1932 y 1935. La certeza de que las tropas del III Reich se estaban acercando mucho a su lugar de residencia entonces, en la villa francesa de Arcachon, hizo que Gala y Dalí abandonaran rápidamente el lugar y olvidaran algunos objetos, entre ellos estaba ese texto. El ensayo permaneció perdido durante décadas y reapareció de forma sorprendente en 1963.

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