Caspar David Friedrich
Colección Particular

El coracero en el bosque, Cazador en el bosque

Autor: Caspar David Friedrich
Fecha: 1813
Museo: Colección Particular
Características: 65,7 x 46,7 cm.
Estilo: Romanticismo Alemán
Material: Oleo sobre lienzo
Copyright: (C) ARTEHISTORIA

El coracero en el bosque, Cazador en el bosque

Comentario

Friedrich fue siempre un convencido nacionalista alemán. En 1813 había trabado amistad con el poeta y patriota Ernst Moritz Arndt con ocasión de la visita de éste a Dresde. En una época de incertidumbre ante la guerra contra Napoleón, Friedrich, quien tendrá que abandonar la capital sajona ante la ocupación francesa de la ciudad, vio incrementado su ardor nacionalista gracias a este personaje. Hasta noviembre de ese mismo año no abandonarán los franceses la ciudad. A comienzos de 1814 Friedrich trabajaba en el proyecto de un monumento a la memoria del general G. J. D. Von Scharnhorst, caído en el combate del año anterior; solicitó a su amigo Arndt que compusiera el texto para dicho monumento. Realizó numerosos proyectos de este tipo, que no despertaron ningún interés, y Friedrich se quejó amargamente de los escasos honores concedidos a los combatientes por la libertad alemana. A la exposición patriótica celebrada en marzo y abril por iniciativa del comandante ruso de la plaza, el Príncipe Repnin, Friedrich presentó dos obras: el Cazador en el bosque y Tumbas de héroes antiguos. En octubre fue expuesta en Berlín, donde recibió críticas negativas; fue adquirida por el Príncipe Malte von Putbus. El Cazador en el bosque fue pintado entre el verano de 1813, a la vuelta del momentáneo exilio, y abril de 1814. Reproduce, en un contexto patriótico, los mismos elementos espaciales de La cruz en las montañas. Se basa, pues, en un juego de triángulos y rombos formados por los pinos y la tierra nevada. En el centro, en la parte inferior, un coracero francés, perdido el caballo y el camino, se detiene ante el bosque de abetos. Tras él un cuervo, que en las descripciones de la época se considera mensajero de la próxima muerte. La figura del militar ha sido relacionada con las que aparecen, en similar posición, en los Cazadores en la nieve, de Brueghel el Viejo, de 1565. Su actitud contemplativa, asimismo, es similar a la del soldado de Cueva y monumento funerario, también de su ciclo patriótico, ejecutado el año anterior. Dicha actitud meditativa no puede ser más diferente de la casi coetánea obra de Géricault, en que la angustia se expresa a través de un violento dinamismo; ni de Goya, con su cruda visión de la guerra. Otra característica que impregna la obra patriótica de Friedrich, y que alcanza incluso a su Tumba de Hutten, una década más tarde, es la ausencia casi total de cielo. De este modo se expresa la falta de esperanza, lo ineludible de la muerte en el bosque nevado, como la encontraron, de forma menos simbólica, tantos soldados franceses en la desastrosa retirada de Rusia.

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