Maestro de Flemalle
Museo Real de BB.AA. -Bruselas-

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Autor: Maestro de Flemalle
Fecha: s.f.
Museo: Museo Real de BB.AA. -Bruselas-
Características: 61 x 63 cm.
Estilo: Pintura Flamenca
Material: Oleo sobre tabla
Copyright: (C) ARTEHISTORIA

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Comentario

Robert Campin ha sido durante mucho tiempo un figura desconocida para nosotros. Su obra se atribuía a un supuesto Maestro de Flemalle, admirado por su habilidad para plasmar el fuego en los cuadros que realizó. Más tarde se descubrió su verdadera personalidad y se ha estudiado, quedando establecido que se trata de uno de los grandes precursores de la pintura flamenca. Esta aseveración la podemos comprobar simplemente observando esta obra, que se considera una de las mejores de su mano. Existe una perfecta captación de la realidad, llevada al espacio bidimensional de la pintura mediante la observación empírica y no mediante las reglas de la geometría y la matemática, como sucedía en el Quattrocento, paralelo al arte de Campin. Campin emplea como material básico la témpera, puesto que el óleo apenas estaba desarrollado. Tardaba mucho en secar y sólo servía para dar retoques y no como base del cuadro. Fue Jan van Eyck, contemporáneo de Campin, quien puso a punto la técnica del óleo mediante sustancias que aceleraban el secado. Por esta razón, la pintura de Campin es muy minuciosa y detallista, pero carece de la transparencia y el brillo que otorga el óleo. Campin fue además el maestro de Rogier van der Weyden. Podemos rastrear aquellos puntos en los que más influyó el maestro a su discípulo, como es el caso del tratamiento de las telas. Si nos fijamos en las túnicas de los dos personajes, vemos cómo se convierten en agudos ángulos al plegarse en el suelo. Pero eso mismo ocurre también con el cojín y la funda de la tarima, que en principio no tendrían por qué plegarse de esa manera. Es una elección estética, que da variedad a una superficie llenándola de curvas, ángulos, sombras y luces. Como precursor de un nuevo estilo, también podemos encontrar ciertas torpezas, problemas que se le presentan al pintor y que aún no han encontrado una solución adecuada. Por ejemplo, los fondos antes de Campin apenas estaban desarrollados y solían sustituirse por una superficie dorada uniforme. Ahora en cambio, Campin plantea todo un espacio ilusionista, que finge la profundidad de una habitación en una casa flamenca de su época. Pero la proyección de los objetos en el espacio se le escapa y la mesa, por ejemplo, está volcada hacia el espectador, mientras que la tarima se orienta en diagonal hacia el fondo en una línea demasiado vertiginosa. El desarrollo que apunta Campin en su obra será completado por Jan van Eyck y por Rogier van der Weyden en los siguientes años, estableciendo un estilo tan sofisticado que compitió en igualdad de condiciones con los hallazgos del Renacimiento italiano.