Andrea Mantegna
Iglesia de los Ermitaños de Padua

Asunción de la Virgen

Autor: Andrea Mantegna
Fecha: 1448-50
Museo: Iglesia de los Ermitaños de Padua
Características: 238 cm. de base
Estilo: Renacimiento Italiano
Material: Fresco
Copyright: (C) ARTEHISTORIA

Asunción de la Virgen

Comentario

Para la capilla encargada por Imperatrice Ovetari en la iglesia de los Ermitaños de Padua, Mantegna realizó una serie de obras que fueron seriamente dañadas por una bomba durante la Segunda Guerra Mundial. Entre ellas destaca la Asunción que aquí contemplamos, fresco que provocó ciertos problemas al maestro con su cliente, quien no admitió que en el momento de la Asunción de María sólo estuvieran presentes ocho apóstoles por lo que quiso pagar un menor precio del estipulado. El conflicto tomó tal carisma que se solicitó la intervención del pintor Pietro da Milano; su opinión fue favorable a Andrea ya que consideró que si bien eran ocho los apóstoles, el motivo era la falta de espacio, habiéndolos pintado tan bien que debían pagarle como si estuvieran los doce. La imagen tiene un evidente recuerdo de la Trinidad pintada por Masaccio unos 30 años antes al fingir la arquitectura y otorgar sensación de profundidad con la distribución de los personajes en el espacio. Los apóstoles forman un círculo que eleva su mirada hacia el cielo para contemplar cómo asciende la Virgen ayudada por ángeles. La obra había sido iniciada por Pizzolo por lo que la Virgen es excesivamente alargada, adoptando una posición que recuerda modelos bizantinos. Sin embargo, las figuras de Mantegna están inspiradas en el mundo clásico y en la escultura de Donatello, dotándolas de una monumentalidad soberbia. La decoración de las pilastras está inspirada en la Antigüedad romana, que el artista conocía perfectamente; para relacionar la pintura con el espectador, Andrea ha proyectado a uno de los apóstoles hacia el exterior, rodeando con su brazo la pilastra y creando un efecto difícilmente superable. El espacio vacío del centro hace que elevemos aun más nuestra mirada para contemplar a la madre de Dios, ocupando el mayor espacio posible con las figuras. El punto de vista bajo empleado será una constante en la decoración de la capilla, como observamos en el Martirio de Santiago y en el Suplicio y entierro de San Cristóbal.

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