Lorenzo de Credi
Galería de los Uffizi

Adoración de los pastores

Autor: Lorenzo de Credi
Fecha: s.f.
Museo: Galería de los Uffizi
Características: 224 x 196 cm.
Estilo:
Material: Oleo sobre tabla
Copyright: (C) ARTEHISTORIA

Adoración de los pastores

Comentario

Lorenzo di Credi estuvo relacionado con los grandes de su época: el Verrocchio, Ghirlandaio, Leonardo da Vinci... Colaboró con todos ellos en la realización de diversas obras y pintó él mismo cuadros tan maravillosos como esta Adoración, llena de sensibilidad y elegancia. La obra de Lorenzo remite a los postulados florentinos del Quattrocento, en los que se pone en relación directa el cuerpo humano y la arquitectura. Se trataba de simplificar y hacer accesible a la razón del fiel la construcción del templo sagrado, que se había convertido en la catedral gótica, un espacio místico e incomprensible. Sin embargo, ahora las arquitecturas se basan en formas simples como las columnas y las vigas en dintel que forman el pesebre donde se encuentra el Niño. Las proporciones del pesebre con las personas son naturales, cercanas y facilitan la comprensión del misterio divino al que prestan asilo. De esta manera, la religión se aproximaba al hombre.Los personajes de la historia sagrada van ricamente vestidos, pese a ser pastores, pero con sencillez. Sus posturas son elegantes y discretas, llenas de gracia. La Virgen destaca por su belleza, en contraste con la vejez de San José, colocado en un segundo plano menos importante. El paisaje de fondo es un auténtico prodigio de belleza. Visto con una claridad que desconoce aún las innovaciones de Leonardo respecto a la perspectiva aérea, podemos encontrar en él arbolitos del norte de Italia, muy típicos en este tipo de obra. También hay un río de agua cristalina en alusión al Bautismo, y un bellísimo palacio con elementos de fantasía, que se refiere a la civilización pagana. En el monte, a la derecha de nuestra vista, se encuentran los ángeles llamando a los pastores.Los elementos sobrenaturales se han reducido al mínimo y sólo los encontramos en los nimbos de los personajes sagrados y en el ángel volador que anuncia la llegada del Mesías.

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