Frans Hals
Frans Hals Museum

Banquete de oficiales de la Compañía de la guardia cívica de san Jorge

Autor: Frans Hals
Fecha: 1616
Museo: Frans Hals Museum
Características: 175 x 324 cm.
Estilo:
Material: Oleo sobre lienzo
Copyright: (C) ARTEHISTORIA

Banquete de oficiales de la Compañía de la guardia cívica de san Jorge

Comentario

Las guardias cívicas eran agrupaciones de carácter parecido al policial, propias de cada ciudad, un fenómeno de organización ciudadana que se produjo en los Países Bajos desde el siglo XIII. Estas agrupaciones estaban formadas por caballeros y nobles de la ciudad, contribuían a mantener el orden y terminaron por facilitar la independencia política y económica de las urbes más destacadas. La compañía de San Jorge de Haarlem era una de las más importantes y ya había encargado su retrato colectivo en 1599 al pintor Cornelis van Haarlem. Diecisiete años después, Hals será el responsable de renovar la cara de la compañía con un retrato que más bien parece la instantánea de una fiesta. Frente a los habituales retratos en friso en los que aparecen uno tras otro los protagonistas, Hals ha colocado a sus clientes en el contexto de un banquete informal, todos ellos repartidos en diferentes posturas, charlando entre sí o mirando al espectador. Desde la izquierda y siguiendo la ubicación de las cabezas, los miembros de la Compañía que han sido retratados son: el teniente Cornelis Boudewijnsz, en pie; el coronel Aernout Druyvesteyn, sentado; el capitán Nicolaes Veerbeck; el alférez Boudewin van Offenberg; el teniente Jacob Olycan; el capitán Michiel de Wael, sentado; el alférez Dirck Dicx; el teniente Frederik Coning, sentado; el intendente Arent Jacobsz. Koets, de pie; el alférez Jacob Schout, sentado; y el capitán Nicolaes Le Fabure. Cada una de las figuras es interpretada de manera autónoma, destacando sus personalidades a través de sus gestos y sus miradas. Cromáticamente nos encontramos ante un trabajo en el que las tonalidades se limitan a los blancos, rojos, dorados, platas y negros pero su tratamiento es tremendamente atrevido, aplicando las pinceladas de manera rápida pero sin renunciar a los detalles, como observamos en las golillas, los platos o los vasos, resultando un retrato colectivo con alma y personalidad.

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