Mariano Salvador Maella
Palacio Real (Madrid)

Apoteosis de Adriano

Autor: Mariano Salvador Maella
Fecha: 1797
Museo: Palacio Real (Madrid)
Características:
Estilo: Neoclasicismo Español
Material: Fresco
Copyright: (C) ARTEHISTORIA

Apoteosis de Adriano

Comentario

Maella será uno de los artistas que más decoraciones realice en los techos del Palacio Real de Madrid, siguiendo las órdenes de Antón Rafael Mengs, el director de todo el proyecto. Francisco Bayeu también participó en algunos encargos, al igual que Tiépolo o Giaquinto. Ya en 1766 Maella había realizado Hércules entre la Virtud y el Vicio, ejecutando en 1797 la Apoteosis de Adriano en el techo del salón de vestir de Carlos III. Adriano, emperador romano de origen español con el que Maella pretendía emparentar a la casa real, preside la composición vestido con sus atributos imperiales y sentado sobre el globo terráqueo; Minerva, coronándole de laurel como símbolo de triunfo, y la Magnanimidad, indicando la superioridad de su carácter, son sus compañeras. El Heroísmo está representado por Hércules apoyado sobre el globo terráqueo; sobre sus pies encontramos al Dragón de las Hespérides que representa el vicio castigado. Genios y alegorías sostienen el arco triunfal de palmas y laureles, dirigido por la figura alada del Patriotismo. En la zona de primer plano aparece la Magnificencia representada como una mujer de gran belleza, portando unos planos enmarcados en un óvalo dorado. Un pequeño genio sostiene el clarín de la Gloria y un muchacho porta varias coronas, simbolizando el Amor de la Fama. La Liberalidad se apoya en el cuerno de la abundancia y a su derecha encontramos el Honor coronado de laurel. Cautivos, alegorías de las tres nobles artes, la Paz, España o la Historia completan este espléndido techo organizado en una disposición triangular. Las figuras están en actitudes muy dispares, generalmente estáticas mientras que los amorcillos otorgan el movimiento, resaltados por la luz y el color, resultando un conjunto de serena y equilibrada belleza en el que se respiran ecos del Neoclasicismo en las monumentales figuras, el brillante colorido y la organización compositiva.

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