Edouard Manet
Metropolitan Museum of Art

Victorine Meurent con traje de espada

Autor: Edouard Manet
Fecha: 1862
Museo: Metropolitan Museum of Art
Características: 165´1 x 127´6 cm.
Estilo: Impresionismo
Material: Oleo sobre lienzo
Copyright: (C) ARTEHISTORIA

Victorine Meurent con traje de espada

Comentario

Sería ésta la primera obra en donde la modelo es Victorine Meurent, a quien había conocido Manet en el estudio de Couture y quien se convertirá en su modelo favorita, apareciendo en el emblemático Desayuno sobre la hierba. Precisamente junto a Desayuno... fue presentada esta escena en el Salón de París de 1863, acabando ambas en el Salón de los Rechazados al no ser admitidas por el jurado. Observamos la existencia de un homenaje a la Tauromaquia de Goya en la escena del fondo. La atracción hacia el pintor español surgió en las frecuentes visitas de Manet al Museo del Louvre; allí apreciaría también obras de Velázquez, Tiziano o Leonardo, por citar algunos de los maestros antiguos que supusieron para él un punto de referencia. A esa atracción personal por la pintura española, especialmente por la del Barroco, debemos añadir la situación en la sociedad de la época, donde lo español se había puesto de moda en el Romanticismo, atracción que se reforzó tras el matrimonio entre Napoleón III y la española Eugenia de Montijo. Debemos pensar que Manet aprovechó la coyuntura para realizar una serie de obras que podrían tener éxito por los temas elegidos, aunque no fue así. La figura de Victorine se recorta sobre un fondo similar a un telón, ya que Manet emplea diferentes perspectivas para ambas escenas: frontal para Victorine y de arriba hacia abajo para la escena taurina. Incluso recurre a distintas pinceladas ya que el fondo es más suelto mientras que existe mayor número de detalles en primer plano. La iluminación utilizada recuerda a la estampa japonesa al proceder de la zona trasera, poniendo de manifiesto una de las influencias más comunes en el Impresionismo. Respecto a los colores, continúa con sus contrastes entre tonos claros y los oscuros, animando más la composición al recurrir a los rojos de la capa y del fondo. El gesto de la mujer, que mira al espectador y levanta las manos para llamar a un supuesto toro, demuestra la capacidad del maestro para realizar retratos, una de las especialidades en las que triunfará.

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