Beato Angélico
Museo Diocesano de Cortona

Anunciación

Autor: Beato Angélico
Fecha: 1432-34
Museo: Museo Diocesano de Cortona
Características: 175 x 180 cm.
Estilo: Renacimiento Italiano
Material: Yeso
Copyright: (C) ARTEHISTORIA

Anunciación

Comentario

Aunque la escena de la Anunciación de Cortona está compuesta por una sola tabla, cosa que supone un avance con respecto a los retablos tripartitos de años anteriores, presenta una subdivisión bastante clara, dada por las dos columnas de orden corintio que conforman, a modo de dosel, el marco escenográfico de la imagen. La Virgen se presenta sentada sobre su camastro, cubierto de un brocado de rica decoración de dibujos geométricos en oro y negro, con los brazos cruzados y mirando al ángel de la Anunciación, que acaba de llegar. San Gabriel, recubierto de una vestimenta de brillante ornamentación, como sus alas, avisa a María de su futura concepción. La postura del ángel ejemplifica su llegada desde la izquierda, y ya queda incorporado sobre el mármol del suelo de la estancia. Si un arco deja enmarcada a la Virgen y otro al ángel, también abría que destacar las intenciones por parte del artista de romper la separación, con lo que coloca el manto de María ocupando el lugar del arcángel, y las vestiduras y las alas de éste, superando los límites que le impone el fuste de la columna. A la izquierda, la fila de columnas que fugan hacia el fondo, dejan lugar para la representación del motivo de la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, con lo que la Virgen de la Anunciación, como segunda Eva, redime el pecado de la primera mujer. Este aspecto iconográfico también fue utilizado por Fra Angelico en la Anunciación del Prado. Otro elemento que el monje pintor utiliza para romper la estructura tripartita del retablo, se refiere al friso de azul celeste con que decora la parte superior de la imagen, motivo que también ornamenta los tramos de bóveda que rematan la estancia de la representación. Además, en la predela de la Anunciación de Cortona, Fra Angelico figuró episodios de la vida de la Virgen a modo de friso corrido, sin la típica compartimentación de listones que separaban las escenas, configurando así un paisaje unitario. La predela comienza con los Desposorios de María, para terminar el ciclo con el momento final de la Dormición de la Virgen.

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