Claude Oscar Monet
Colección Particular

Jean Monet en su caballo-triciclo

Autor: Claude Oscar Monet
Fecha: 1872
Museo: Colección Particular
Características: 59´5 x 73´5 cm.
Estilo: Impresionismo
Material: Oleo sobre lienzo
Copyright: (C) ARTEHISTORIA

Jean Monet en su caballo-triciclo

Comentario

El 8 de agosto de 1867 nace en París Jean, el hijo de Camille y Monet. El embarazo y posterior nacimiento del bebé supondrán graves problemas familiares para ambos ya que no admitían la situación creada ni los padres de Claude ni los de Camille. El padre del pintor le invitó a trasladarse a Saint-Adresse por lo que no pudo estar presente en el nacimiento del pequeño. El 28 de junio de 1870, siendo Courbet testigo, Claude y Camille contraían matrimonio y legalizaban su situación.
La estancia en Argenteuil supondrá un momento de felicidad para el pintor y su familia ya que la situación económica era bastante favorable y podían disponer de una casa con jardín en el que Monet realizará un buen número de trabajos como este retrato de Jean o Camille Monet en la ventana. El pequeño viste un elegante traje con sombrero y botas y disfruta de su triciclo en forma de caballo, recordando en la postura al Baltasar Carlos a caballo pintado por Velázquez en 1635. No debemos olvidar que las obras de los pintores barrocos españoles serán muy admiradas por los artistas decimonónicos franceses, especialmente Manet, pudiendo ser algunas contempladas en el Louvre o en la colección del rey Luis Felipe. Además, el matrimonio de Eugenia de Montijo con el emperador Napoleón III trajo una significativa fiebre por lo español entre los parisinos.
El pequeño dirige su mirada hacia el espectador, recortando la figura ante un fondo verdoso del jardín. La luz otoñal baña la figura sin apenas crear efectos de sombra, demostrando una vez más como el artista recoge con sus pinceles la iluminación y las tonalidades de cada momento -véase la diferencia lumínica respecto a la Casa del pintor en Argenteuil-. La ejecución es rápida y empastada, especialmente en el espacio del jardín, mientras que en el rostro del niño apreciamos más detalle. El resultado es un retrato fresco y dinámico en sintonía con los dictados impresionistas.

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