Alte Pinakothek (Munich)

Alte Pinakothek (Munich)
Dirección: Barer Straße 27
Lugar:Munich
Ciudad: Munich
País: Alemania
Teléfono: 089 / 23 80 5-216
Web: http://www.pinakothek.de/alte-pinakothek

Obras: 91


Comentario

A lo largo de su historia, la Alte Pinakothek se situó en diferentes edificios según se iban ampliando sus fondos. El edificio donde se asienta actualmente es obra del Neoclasicismo, construido por el arquitecto Leo von Klenze entre 1826 y 1836. El promotor de este nuevo edificio y, por consiguiente, de la ordenación de la colección fue Luis I, de gusto filohelénico, que se tradujo en la estética exterior del edificio; de hecho, su hijo Otón se sentó en el trono de Grecia durante un tiempo. El nombre de Alte Pinakothek significa en alemán Pinacoteca Antigua, por oposición a la Neue Pinakothek o galería de arte moderno que recoge la pintura a partir de mediados del siglo XIX. La Alte Pinakothek expone pinturas desde el siglo XV al XIX. El núcleo de la colección está constituido por diversas procedencias: en primer lugar, la pintura barroca centroeuropea procedente de la fusión de las colecciones principescas de las dinastías Kurss-Kurpfalz y Pfalz-Zweibrücken. En segundo lugar, una pequeña pero exquisita selección del Cinquecento. Un grupo de cuadros reunidos para salvarlos del expolio durante el imperio napoleónico. Y por último, la colección de obras extranjeras. Como en otras pinacotecas nacionales, la intervención directa de los príncipes gobernantes fue decisiva en su formación. Alemania fue, a lo largo de su historia, un conglomerado de principados, ducados y demás controlado por elección entre una serie de dinastías, cuyas alianzas y rivalidades determinaban la hegemonía de una u otra familia. Las primeras obras se deben a Baviera. Juan de Baviera fue, por ejemplo, mecenas de los hermanos Van Eyck; Guillermo IV, unificador del ducado bávaro, gobernó de 1493 a 1550 y fue el primer gran mecenas alemán. Muchas de las obras que encargó fueron a artistas alemanes, lo que contribuyó a la consolidación de la magnífica Escuela alemana de los siglos XV y XVI. Casi todos los cuadros que compró estaban orientados a la ornamentación de su palacio Lusthaus y hoy forman parte de la Pinakothek. Su sucesor, Alberto V, que gobernó de 1550 a 1579, fue un coleccionista de curiosidades en el mejor estilo manierista. Sus hallazgos fueron reunidos en la Schatzkammer, que incluía retratos de hombres ilustres que pasarían también a la Alte Pinakothek. Maximiliano I, hijo de Guillermo IV, fue un gran admirador de Durero, por lo que la mayor parte de las obras de este pintor excepcional que hoy podemos admirar en el museo se deben al coleccionismo del duque. También reunió un importante fondo de pinturas de Rubens. Maximiliano Manuel fue príncipe elector, casado con Adelaida de Saboya, cuya familia le facilitó las relaciones con Italia, Francia y España. Sus adquisiciones fueron tan importantes en cantidad que se vio obligado a construir una nueva sede para la galería. Su gusto italianizante hizo que buscara como arquitecto a Zuccalli. La galería nueva se levantó en Schleisseheim, enriquecida con 12 Rubens, 15 Van Dyck y obras de Bramante, Snyders, Jan Fyt y Murillo. La colección de italianos en el catálogo de 1761 seguía siendo escasa pero selecta. Se añadieron más obras de holandeses como Brouwer, Teniers o Brueghel. La pintura española tenía un trato de favor que se vio roto por la guerra de sucesión de 1700, en la cual la dinastía Habsburgo fue sustituida por la francesa de los Borbones, enemigos de los Austrias. A finales del siglo XVIII las mayores compras siguen siendo de autores holandeses. En el último año de ese siglo, 1799, obtiene la hegemonía la dinastía Zweibrücken, que se interesó por aquellos pintores antes denostados: los franceses. De este modo, se llevaron a la Alte Pinakothek pinturas de Claudio de Lorena, Poussin, Chardin, Boucher, Greuze y otros. Las desamortizaciones del siglo XIX también afectaron a las propiedades eclesiásticas de Baviera y Tirol. A esto se unió en 1803-1804 la política de evacuaciones de castillos y residencias nobles ante el avance del ejército napoleónico, por lo que numerosas obras de arte obtuvieron refugio en la Pinakothek para evitar su traslado a París. Otra colección palatina que enriqueció los fondos fue la de Düsseldorf, de la casa dinástica Neuburg-Sulzbach, que se traslada a Munich, con obras de artistas italianos del Barroco como Annibale Carracci, el Domenichino o Guido Reni, y anteriores como Tintoretto, Andrea del Sarto y Rafael de Sanzio. Las diferentes tensiones entre dinastías electoras enriquecieron la colección, puesto que las distintas alianzas y matrimonios de conveniencia proporcionaban donaciones, regalos y dotes que iban a parar a la Pinakothek. La unificación que se llevó a cabo en el siglo XIX finalizó con el régimen de principados. Así, durante el XIX la colección sólo adquirió cuadros determinados por una política de compras e intercambios que pretendían rellenar vacíos en las Escuelas del Quattrocento y del Cinquecento.

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