Estambul

Mezquita de Suleimán el Magnífico (Estambul, Turquía)
Localización: Turquía


Comentario

Los bizantinos medievales, profundamente religiosos, creían que, en la elección de la que sería su capital, Constantino había sido guiado por la inspiración divina. La elección no pudo ser más acertada: ningún otro lugar era tan fácilmente defendible, ni reunía las condiciones adecuadas para diseñar una administración centralizada y un comercio floreciente; ninguno presentaba tales posibilidades de desarrollo. Clave del control de los mares Negro y Egeo, paso obligado entre Europa y Asia, estaba destinada a ser envidiada por todos.
Inicialmente fue una colonia megarense fundada en el año 658 a.C., un pequeño establecimiento de interés estratégico que recibió el nombre de Bizancio.
Volvió a crecer con Septimio Severo quien, después de arrasarla por haber apoyado al usurpador Pescenio Nigro, decidió reconstruirla. La nueva urbe nació como una verdadera colonia de Roma, semejante a asentamientos como Leptis Magna en África o muchas colonias occidentales. El recinto amurallado duplicó el de la inicial Bizancio y su interior quedó orgánicamente distribuido, con sus grandes edificios públicos de carácter imperial.
La nueva Roma de Constantino se erigió a partir del año 324. Constantinopla fue consagrada el año 330 y sus habitantes la consideraron siempre capital romana, la sede de la futura comunidad ortodoxa. Con este motivo, el emperador "dirigió los primeros juegos del circo y fue el primero en usar una diadema decorada con perlas y piedras preciosas".
La ciudad, como Roma, se levantó sobre siete colinas y fue dividida en catorce regiones, diez dentro de las murallas. El centro de la ciudad hay que imaginarlo superpuesto al de la ciudad de Severo con su hipódromo, el Gran Palacio, el Senado, una gran basílica con peristilo, utilizada para diversos actos públicos, y la primera catedral de Santa Sofía, construida por Constantino II y consagrada el año 360.
De las construcciones religiosas de Constantino en su nueva capital apenas queda vestigio alguno. La catedral que comenzó cerca de su palacio -la primera Santa Sofía- fue seriamente dañada en los disturbios del año 532, por lo que Justiniano decidió levantar una nueva.
La iglesia de los Santos Apóstoles -sustituida en el año 536 por la iglesia de Justiniano y, en 1469, por la mezquita de El Fatih-, las de Santa Irene, San Macio o San Acacio no han llegado hasta nosotros. También hubo templos paganos.
El plan de la ciudad se completaba con dos calles principales que, desde las murallas, trataban de enlazar con la vía que prolongaba la que se iniciaba junto al hipódromo hasta encontrarse en las cercanías de donde posteriormente se ubicaría el foro de Teodosio I.
La imagen resultante de Constantinopla venía a ser la de una ciudad construida con prisas, cuajada de monumentos a la manera de Roma y diseñada de acuerdo con un eje longitudinal.
Con la terminación de las murallas teodosianas, Constantinopla adoptó un perfil que no fue modificado hasta tiempos recientes. Un breve informe estadístico, del año 425, nos ofrece datos reveladores de la entidad de la ciudad: 5 palacios imperiales, 14 iglesias, 3 baños públicos, 2 basílicas, 4 foros, 2 teatros, 4 cisternas, 322 calles, 4.328 viviendas de cierta importancia -articuladas fundamentalmente en torno a la cuarta colina, no lejos del acueducto de Valente y al oeste del Gran Palacio- 52 columnatas, 133 baños privados... se trataba de una ciudad en rápido crecimiento, que estaba pasando desde los 30.000 habitantes de la época de Septimio Severo hasta los 400.000 que alcanzaría en el reinado de Justiniano.
Por lo que respecta a las obras públicas, exponente del sentido cívico de los emperadores, Constantinopla es célebre por sus cisternas.
Sin embargo, en las primeras horas del 30 de mayo de 1453, Mahomet II, una vez atravesado el hipódromo, entraba a caballo en Santa Sofía, que fue transformada en mezquita; el viernes siguiente, desde el púlpito, el imán hizo profesión de fe musulmana en presencia del nuevo conquistador. Constantinopla iniciaba así una nueva etapa en su brillante historia.