Edo

Edo
Estilo: Japón



Comentario

La pintura durante el período Edo (1603-1868) estrena una serie de innovaciones que la diferencia de épocas anteriores. Es el fruto de siglos de aislamiento frente a occidente, tan sólo abierto de manera excepcional a los barcos holandeses. Así, es una pintura sumamente nacional, nacida del desarrollo de temas propios de períodos anteriores que evolucionan de forma casi autónoma.
Además, la sociedad ha cambiado sus estructuras, y al predominio de la casta de guerreros y nobles le sucede una pujante burguesía comercial, que provoca la caída de las clases tradicionales e instaura su gusto particular, diferente del aristocrático.
De esta manera, la pintura deja de ser practicada por espíritus selectos, como aristócratas o monjes-pintores, para extenderse a los mercaderes, que la practican como profesión y no como explayamiento espiritual.
El cambio afecta por supuesto a la propia concepción pictórica, que pasa a basarse sobre criterios formales y no esenciales, como son el virtuosismo técnico y los conceptos estéticos.
Existen diversas subescuelas de pintura durante el período Edo. Casi todas parten de las enseñanzas de las escuelas Kano y Tosa, desarrolladas en el período Momoyama. Los rollos larguísimos de pintura narrativa, denominados Yamato-e, son sustituidos en formato por libros o manga, que contiene xilografías monocromas al principio, y polícromas según avanza la técnica. Esto se debe a que resultan mucho más baratos los cuadernos que los rollos. La temática de narración se mantiene, pero se añaden otros temas, de cariz más placentero y evasivo. Incluye pinturas de batallas, con muchos personajes en grupos confusos enfrentados con el enemigo, en medio de nubes de humo y fuego. También pueden ser cuentos cortesanos, en los que se pinta un palacio visto desde arriba, entre nubes, al cual le faltan techos y algunas paredes para que el espectador pueda observar las escenas de su interior.
La línea, ejecutada casi como una caligrafía, supera en todos los casos al color.
Las escuelas Edo más conocidas son la Sumiyoshi, Ukiyo-e, Nan-ga, Maruyama y Rimpa.
De la escuela Rimpa destaca Ogata Korin. En esta escuela se mantiene el gusto por el decorativismo, cultivando el paisaje y el género de flores y pájaros sobre biombos de madera.
La escuela Nan-ga, que significa "escuela del sur" está estrechamente ligada con la pintura monocroma de la China Yuan y Ming, así como se imbuye de la estética Zen; es la escuela de mayor refinamiento, muy cercana a las posturas aristocráticas del período anterior. La poética haikai sustituye al decorativismo general del período. Sus cualidades son la abstracción y la simplificación, en el estilo de la pintura de Buson Yosa o Gibbon Sengai.
Por último, la escuela más importante respecto a innovación e influencia internacional fue la de Ukiyo-e. Su origen es el de una escuela de pintura, pero evolucionó rápidamente a una escuela de grabado sobre madera. Su nombre significa "pintura del mundo flotante", es decir, la pintura de la vida que cambia, de la actualidad. De ahí tenemos su rasgo más característico, que es la captación del momento, de la escena espontánea. Este rasgo va a cautivar a los artistas occidentales, puesto que la movilidad del grabado y el aperturismo del siglo XIX facilita su exportación masiva, especialmente a Francia. Sus temas y sus técnicas resultan irresistibles a los autores del impresionismo y del simbolismo.
El origen del grabado Ukiyo-e se encuentra en la popularización de los rollo Yamato-e en los manga, así como en la influencia del arte namban (el arte de los occidentales que llega a Japón, concretamente el grabado holandés). Las técnicas revolucionarias que cautivan a los occidentales fueron la captación instantánea de las escenas, tan cercana a los planteamientos impresionistas; el empleo de varios puntos de vista simultáneos (algo sólo practicado antes por el Trecento italiano, y a partir de esta influencia, por el cubismo y el futurismo), con prioridad al punto de vista oblicuo y desde arriba, totalmente ajeno al punto de vista centrado y único del arte occidental; y el empleo de tintas planas con predominio de la línea curva que produce un efecto sumamente decorativo y estético.
Los artistas más destacados fueron Haronobu, Kiyonaga, Hiroshige (el representante de la sensibilidad nipona, como se observa en su relajante visión de la ciudad de Edo, El Barrio de los Tintoreros de Kanda), Utamaro y Hokusai (famosísimo por sus series paisajísticas y costumbristas).
Los temas más practicados fueron los populares, puesto que se trata de un arte de producción barata, creado para la subcultura urbana de los barrios plebeyos de Edo. Predominan los retratos de mujeres bellas, el género de flores y pájaros, el teatro Kabuki, más sencillo que el intelectual Noh, y especialmente, las escenas y las reinas del Yoshiwara, el barrio de burdeles de Edo. Los interiores de las Casas Verdes, los prostíbulos, nos muestran catálogos de bellezas, visitantes, actitudes e incluso manuales eróticos.
En cualquier caso, la protagonista absoluta del Ukiyo-e es la mujer y su mundo femenino.

Páginas relacionadas