Canarias

La Madonna de Port Lligat
Época:
Inicio: Año 1925
Fin: Año 1935

Antecedente:
La aportación española

(C) Lucía García de Carpi



Comentario

En Canarias el Surrealismo conoció un intenso arraigo, constituyéndose en Tenerife un grupo que recibió el espaldarazo de Breton y que mantuvo una relación fluida con el surrealismo parisino. La vanguardia tinerfeña había dado muestras, desde mediados de los años veinte, de gran vitalidad al alumbrar una serie de revistas literarias como "La rosa de los vientos" (1927) y "Cartones" (1930), que, pese a su corta vida, sirvieron para agrupar a los escritores canarios más avanzados. Los esfuerzos culminarían en 1932 con la aparición de la espléndida "Gaceta del Arte", dirigida por Eduardo Westerdahl; revista ésta que, si bien no se identificó de forma exclusiva con el Surrealismo, sí acogió en sus páginas abundantes referencias sobre el movimiento, siendo especialmente importantes en este sentido los textos firmados por Domingo López Torres, secretario de la publicación.
Los primeros contactos con el grupo parisino se establecieron a finales de 1932, habiendo jugado Oscar Domínguez un papel decisivo en la difusión de los postulados vitales y estéticos del movimiento. El Surrealismo se afianzó precisamente en el medio tinerfeño, a raíz de la presencia del pintor en la isla, en mayo de 1933, con motivo de la exposición de sus obras en el Círculo de Bellas Artes. De entre todos los componentes del equipo de redacción de "Gaceta del Arte", los surrealistas propiamente dichos fueron los poetas Domingo López Torres, Pedro García Cabrera y Emeterio Gutiérrez Albelo, a los que se unió más tarde Agustín Espinosa, el autor de "Crimen" (1934), novela que es considerada como una de las cimas de la prosa surrealista en castellano. No es de extrañar por tanto que, dada la existencia de un terreno completamente abonado y el entusiasmo desplegado por Oscar Domínguez, Tenerife se convirtiera, en mayo de 1935, en la sede de una Exposición Internacional del Surrealismo, por cuyo motivo Breton, acompañado de su mujer Jacqueline Lamba y Benjamin Péret, se trasladó a la isla.
La muestra reunió un total de 76 obras de los siguientes artistas: Arp, Brauner, Chirico, Dalí, Domínguez, Ernst, Hugo, Magritte, Miró, Oppenheim, Picasso, Man Ray, Tanguy, Duchamp, Giacometti, Maurice Henry, Bellmer y Maar. Pese a la notoriedad de la mayoría de los expositores y los bajos precios fijados no se vendió ninguna obra. Los representantes del Surrealismo permanecieron en la isla a lo largo de tres semanas, de las que Pérez Minik da abundantes referencias en su libro. Durante su estancia se publicó una declaración conjunta firmada por los surrealistas franceses y los miembros de la redacción de "Gaceta del Arte", que, con el título de "Criterio de G.A. sobre el Surrealismo", apareció en el número 35 de la revista canaria y con el de "Declaration" se publicó también en París en el número 5-6 de "Cahiers d 'Art". Asimismo en octubre de 1935 se publicó en Tenerife, en castellano y francés, el número 2 del "Boletín Internacional del Surrealismo".
El surrealismo canario tuvo un marcado carácter literario, puesto que sus dos máximos pintores trabajaron fuera de las islas. Domínguez en París, y Juan Ismael (1909-1981) en la Península, a donde llegó en 1931 pensionado por el Cabildo Insular de Tenerife. Ismael completó sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, residiendo en Madrid hasta 1945, año en que regresó de nuevo a Canarias. En el período anterior a la guerra civil, estuvo muy relacionado con los promotores madrileños de A.D.L.A.N., que le organizaron su primera exposición de obras surrealistas. Otros pintores, como Felo Monzón y Policarpo Niebla, denotan a su vez, en algunas de sus obras, rasgos de la estética surreal.

Imágenes

Cristo de San Juan de la Cruz Santiago el Grande