Vidrieras y rejas

Catedral de Granada. Vidriera de la Capilla Mayor
Época: Renacimiento Español
Inicio: Año 1500
Fin: Año 1599

Antecedente:
El Renacimiento en Granada

(C) José María Quesada



Comentario

Breves notas son necesarias para valorar otras producciones artísticas sin las cuales no se pueden entender espacios arquitectónicos de gran trascendencia.
En el terreno de la rejería será la gran reja de la Capilla Real la que marque el inicio y desarrollo posterior del Renacimiento en esta técnica. Realizada por el maestro Bartolomé de Jaén, plantea la problemática de ser concebida como retablo transparente integrando sus significaciones con el que culmina el presbiterio, siendo de esta forma el elemento de cierre y diferenciación de espacio litúrgico entre el pueblo y el enterramiento real, permitiendo una lectura más cercana del retablo del fondo. El sistema compositivo, al igual que en los retablos, presenta tres cuerpos divididos en cinco calles y un gran remate donde el programa iconográfico llega a su culminación con escenas de la Pasión. Uno de los puntos culminantes es, de igual forma, la gran heráldica real que centra el segundo cuerpo con los emblemas de los Reyes Católicos.
En lo que a vidrieras se refiere, contamos con el conjunto de la catedral como uno de los más excepcionales del Renacimiento español. Se realizará a mediados del siglo, corriendo a cargo de dos vidrieros: Juan del Campo y Teodoro de Holanda. Dos programas paralelos se desarrollan en la cabecera de la catedral. El primero ocupa las ventanas de la girola y se resuelve con temas referentes a la vida de la Virgen, Apóstoles, Evangelistas y Padres de la Iglesia. El segundo y principal, sobre la Capilla Mayor, muestra la historia de la Redención. Es acertado concluir señalando la diversidad de la producción artística de Granada durante el siglo XVI. La toma de la ciudad marcará el punto de partida de un proceso constructivo que convierte la urbe nazarí en gótica, suplantada rápidamente por Carlos V al convertirla en centro del Imperio. El fracaso del mismo y la política centralista de Felipe II suponen la redefinición como ciudad contrarreformista. La situación relevante de Granada en el debate histórico del momento se traduce a nivel artístico constituyéndose en crisol de experiencias estéticas que permiten la elaboración de obras señeras del Renacimiento español.

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