Esteban Jordán. Puente de oro en la escuela de Valladolid.

Catedral de León. Trascoro. Natividad de María
Época: Renacimiento Español
Inicio: Año 1550
Fin: Año 1599

Antecedente:
Becerra, Anchieta y la escultura romanista

(C) José Javier Vélez Chaurri



Comentario

Autores como Berruguete primero y Juni después habían llevado a la escuela vallisoletana a altas cotas de calidad y el estilo del francés había preparado la llegada al romanismo de Becerra. Maestros como Francisco de la Maza, Esteban Jordán, Manuel y Adrián Alvarez, Pedro Bolduque, Herrando de la Nestosa, Juan Sáez de Torrecilla, Juan de Montejo y Alonso Falcote asumirán la síntesis de ambos estilos. Será Esteban Jordán (1530-1598) el más destacado de todos ellos, actuando de puente entre el manierismo expresivista de Berruguete y más atemperado de Juni y el realismo de Gregorio Fernández. Junto con Anchieta y Arbulo, "este escultor... de su majestad" es uno de los mejores intérpretes del arte de Becerra, aunque nunca abandonó del todo las influencias de Juni ni las de Berruguete. Clave para la formación de su arte fue la intervención en el retablo de Astorga. Con el maestro de Baeza entabló también relaciones familiares casándose con su sobrina María Becerra, sólo así se justifica que en sus manos estuviera un papel del Juicio de Miguel Angel. Fue llamado a la Corte para labrar el desaparecido retablo del monasterio de Montserrat (1593, trazado por Francisco de Mora) y tasó junto a Arbulo las esculturas que Monegro había realizado en el patio de los Evangelistas de El Escorial. La prueba de su puesta al día son algunas declaraciones que señalan "guardaba el arte... a lo nuevo".
Su amplia producción y las numerosas tasaciones para las que fue llamado le relacionaron con los mejores escultores del momento, erigiéndose en el principal protagonista de la escultura del último tercio del siglo XVI en Castilla. Se le documenta por primera vez en Paredes de Nava (1556) junto a Inocencio Berruguete, realizando varias imágenes, no todas de la misma fecha. El grupo del Martirio de santa Eulalia es ya obra deudora de Astorga, lo mismo que La Virgen con el Niño. Varios fueron los retablos a los que se enfrentó Jordán después de contemplar el de Astorga, en algunos de ellos hizo máquinas monumentales deudoras del clasicismo vignolesco. Los realizados para los monasterios de Prado, Santa Cruz de Valladolid o Palazuelos han desaparecido. En el pequeño retablo del Crucificado del Santuario Nacional de Valladolid (1572), la talla de Cristo muerto se aproxima a la de Becerra.
Los monumentales conjuntos de La Magdalena de Valladolid (1571), Santa María de Medina de Rioseco (1577) o Santa María de Alaejos (1590) manifiestan la maestría de Jordán. El modelo de sus arquitectural hay que buscarlo en Astorga y además en Medina de Rioseco la traza fue diseñada por Becerra. En este conjunto, contratado inicialmente por Juni, se utilizan los órdenes clásicos, estípites, frontones alternos y cada caja es una portadilla individualizada. Con ligeras modificaciones llevó a cabo el de Alaejos. En La Magdalena sobresalen los relieves de la Resurrección y Pentecostés y bultos como los profetas sedentes de esquemas miguelangelescos; los apóstoles emparejados rememoran los diálogos olímpicos de La Escuela de Atenas. Santa María titula los retablos de Medina y Alaejos, en uno y otro caso los modelos de la Asunción se encuentran en Becerra. Nos parece de gran calidad el relieve de La Anunciación de Medina de Rioseco con un joven y atlético arcángel de marcada anatomía y el grupo de la Coronación que varía el esquema astorgano. En Alaejos los relieves tienden al bulto entero y el estilo se ha hecho más plástico como también se ve en los motivos decorativos. En el ático repleto de imágenes se disponen profetas y doctores sedentes de recias expresiones y bellos contrapostos, en versiones que recuerdan la Sixtina.
En el trascoro de la catedral de León (1577) realizado en alabastro, un arco de triunfo coronado por una típica Asunción, evangelistas y profetas, cobija en su estructura una variada decoración con escenas mitológicas, que en parte se deben a Juni. Se abren en él cuatro grandes paneles alusivos a la Vida de la Virgen, estructurados en varios planos y con un acertado sentido de la simetría y el volumen. Buen especialista en la labra de la piedra, a Jordán se le encargan diversos sepulcros que realizó con un interés individualizados de los finados. Yacentes y en cama exenta talló los de don Pedro de la Gasca en La Magdalena (1571) y don Juan de Ortega en la del Sancti Spiritus, ambos en Valladolid. Se decantó por el orante en perpetua oración para el del obispo Alvaro Mendoza en el convento de San José (Avila) y por una escultura independiente y erguida en el de Juan de San Millán en Santa Marina de León.

Imágenes