Las Genealogías

Pintura para tabla sobre arcosolio, de Cuéllar (Segovia)
Época: Arte Español Medieval
Inicio: Año 1200
Fin: Año 1300

Antecedente:
Análisis de una idea global

(C) Angel Sicart



Comentario

Ya se indicó en su momento cómo los intradoses acogían las genealogías de Jesús según Mateo y Lucas en un orden que, respectivamente, iba de norte a sur y de sur a norte de la sala capitular, hasta encontrarse las dos. La voluntad de representar las dos versiones es clara por parte del autor, por cuanto los setenta espacios reservados bien se cubrirían con Lucas y aún sobrarían cinco ascendientes. La justificación se encuentra en el distinto significado que se dio a una y otra versión que, además, está reflejado en las características formales de los representados.
En este sentido, cabe recordar que Mateo comienza por Abraham, el viejo patriarca que primero recibió las promesas mesiánicas, siendo incontestable la disparidad de criterio con Lucas hasta llegar a David en lectura inversa. Siempre se ha justificado esta falta de acuerdo en el hecho de que la genealogía de Mateo representaba la profética, la real, es decir, la legal y dinástica. De ahí que los reyes reflejados en esta serie de Sijena, como David y Salomón, lo hagan como tales y con todos los atributos de su condición.
La genealogía de Lucas, por el contrario, representa la que va de hijos a padres en una sucesión natural hasta el mismo Adán, lo que viene a significar toda la humanidad bajo esta condición, de ahí que David en esta serie se muestre como un personaje veterotestamentario, cubierto con una túnica y despojado de su condición de monarca para resaltar la de hombre al margen de cualquier valor dinástico.
Así pues, de este modo se justifica la presencia de las dos genealogías a través de las cuales se abarca lo legal y natural abrazando las dos versiones del Nuevo Testamento, hecho que no resulta frecuente, pues se opta por una u otra serie.
En este sentido cabe recordar, entre otros, un manuscrito del Trinity College (53, fol. 7 v.°) de hacia 1140 y procedente de la abadía de Winchcombe, en cuya inicial L se deja ver a Mateo escribiendo y rodeado por una serie de retratos bajo arcos en los que los reyes aparecen como tales.
Es significativo, por otro lado, cómo la fórmula de representación de bustos en Sijena no es inhabitual, pues el códice anterior es básicamente lo mismo, como también la Biblia Merseburg (Domstiftsbib. Cod. 1, fol. 9 v°) de hacia 1200 y procedencia centroeuropea, siendo infrecuentes sin embargo las figuras de los hijos acompañando a los padres.

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