La iglesia románica

Catedral de León. Puerta del Juicio
Época: Arte Español Medieval
Inicio: Año 1050
Fin: Año 1200

Antecedente:
La catedral de León

(C) Manuel Valdés



Comentario

Durante el primer tercio del siglo XI el Reino de León se mantenía en una aparente situación de inercia política. Las duras campañas de Almanzor y de su hijo Abd al-Malik a fines del milenio, los problemas derivados del condado de Castilla y las pretensiones territoriales de Sancho el Mayor de Navarra (1000-1032), no fueron factores positivos para establecer el clima adecuado para una política favorecedora de las artes. La decisión del rey leonés Bermudo (1028-1037) de casar a su hermana doña Sancha con don Fernando, hijo del rey navarro, concluyó con un drama familiar que condujo a este último al trono.
Con Fernando I (1037-1065) y doña Sancha se inició una edad de oro artística. A su iniciativa se debe la transformación de San Isidoro, la creación de los talleres de eboraria, de los que saldrían obras tan emblemáticas como el Cristo de don Fernando y doña Sancha, y el suriptorium isidoriano.
La vieja catedral del siglo X, en la que se coronaron Ordoño II, Ramiro II (931-950) y Alfonso V (999-1028), había sido uno de los centros hacia los que dirigió su ataque Almanzor. En consecuencia, los reyes leoneses decidieron apoyar la fábrica de un nuevo edificio cuyas obras concluyeron con la solemne consagración de una iglesia románica en 1073.
La descripción del edificio realizada por el obispo don Pelayo (1065-1085), que se conserva en el Libro Tumbo de la catedral de León, es muy ilustrativa del deficiente estado en el que se encontraba la vieja sede y refiere también cómo los altares de la nueva iglesia estaban dedicados a Santa María, a El Salvador y a San Juan Bautista y San Cipriano; al mismo tiempo señala que en su proximidad se levantaron unos edificios para facilitar la vida regular de los canónigos.
Las fuentes informativas se amplian cuando en el segundo tercio del siglo XIX el arquitecto restaurador de la catedral, Demetrio de los Ríos, realizó unas excavaciones que le permitieron levantar el dibujo del subsuelo de la catedral gótica. Entre los distintos materiales documentados se definen unas grandes termas que ocupaban una extensión mayor que la del actual edificio catedralicio, restos de ladrillos circulares para un hipocaustum, ladrillos con el sello de la Legio VII Gemina Felix (Leg. VII G. F.), mosaicos con rica decoración marina y los restos de la iglesia románica.
El edificio estaba apoyado en la muralla y medía unos sesenta por cuarenta metros; estaba dividido en tres naves separadas por pilares de sección cuadrada, con columnas adosadas cuyas basas se decoraron con garras agallonadas; un amplio crucero daba paso a tres capillas absidales, la central más ancha, precedidas de un tramo recto, y capiteles esculpidos. Muy recientemente se encontraron dos figuras de obispos bajo arcos de herraduras que pueden ser el reflejo de la rica decoración escultórica de la iglesia.

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