El desastre de Trafalgar

Batalla de Trafalgar. Barco de San Juan Nepomuceno
Época: Reinado Carlos IV
Inicio: Año 1801
Fin: Año 1808

Antecedente:
Nuevo gobierno de Godoy

(C) Enrique Giménez López



Comentario

España no pudo evitar intervenir en la contienda entre franceses y británicos en diciembre de 1804, cuando Napoleón consideró que, además de dinero, debía disponer de los barcos de guerra españoles. La promesa del nuevo emperador a Godoy, siempre interesado en su bienestar personal, de hacerle entrega de un reino en una de las provincias portuguesas, acabó por convencer al valido de la conveniencia de poner la Armada española a las órdenes de Francia.
La nueva guerra con Inglaterra fue tan calamitosa para España como lo había sido la iniciada en 1796. El proyecto de Napoleón era utilizar la capacidad de las flotas francesa y española para poder desembarcar un ejército de 160.000 hombres en territorio inglés. Pero en octubre de 1805, la flota aliada y la británica se encontraron en el cabo Trafalgar, frente a Cádiz, sufriendo los primeros una gran derrota pese a ser superiores en número y capacidad de fuego. La inferior preparación de las tripulaciones franco-españolas y la mediocridad del almirante francés Villeneuve, que hizo caso omiso de las indicaciones de los marinos españoles, junto a la táctica naval del almirante inglés Horatio Nelson, un revolucionario de la guerra en el mar, fueron las causas de la derrota. A la muerte de Nelson se sumaron, entre otras, las de Cosme Damián Churruca, Federico Gravina y Dionisio Alcalá Galiano, que constituían la elite de la oficialidad de la Marina de Guerra española.
Tras Trafalgar, el futuro político del Príncipe de la Paz, erosionada su figura en España hasta la impopularidad y el desprestigio más absoluto, dependía, más que nunca, de la voluntad de Napoleón. En 1807, como aportación a las campañas francesas en Centroeuropa, Godoy envió un cuerpo expedicionario de 14.000 soldados a Alemania al mando del marqués de La Romana; se sumó al bloqueo continental contra Inglaterra, con el que Napoleón pretendía ahogar económicamente a un país cuya economía se basaba en el comercio; y no tuvo ningún escrúpulo en poner a la venta, previa preceptiva autorización papal, una séptima parte del patrimonio de la Iglesia española para contribuir al esfuerzo militar francés.
Relacionado con el bloqueo continental, nuevamente aparecía en el horizonte político español el tema de Portugal. Al regreso de la campaña de Rusia, Napoleón propuso a Godoy acabar con la monarquía de los Braganza, una parte de cuyo territorio -el Algarve- quedaría reservado para que el Príncipe de la Paz viera cumplido su deseo de convertirse en rey. El Tratado de Fontainebleau, firmado el 27 de octubre de 1807, fijaba los términos del reparto de Portugal y estipulaba la entrada en España de un ejército imperial para colaborar con el español en las operaciones bélicas. Pero en ese mismo mes, la oposición a Godoy, aglutinada en torno al príncipe de Asturias, Fernando, dio el primer paso para desembarazarse del valido.

Imágenes

Cosme Damián de Churruca Batalla de Trafalgar Gravina Dionisio Alcalá Galiano