El recinto murado

Emerita Augusta. Reconstrucción ideal
Época: Arte Antiguo de España
Inicio: Año 25 A. C.
Fin: Año 350

Antecedente:
La ciudad romana de Mérida

(C) José María Alvarez



Comentario

Todo lo anteriormente referido nos introduce de lleno en el problema de la cerca murada emeritense. Su estudio ofrece numerosas lagunas aún sin solución. Lo que conocemos, muy poco, del recinto ofrece inequívocas muestras de ser obra augustea. Baste recordar lo expresado por Richmond, al hablar de su relación con el Anfiteatro y las excavaciones realizadas en diversos puntos de la ciudad que han ofrecido cronologías muy homogéneas.Sí es posible, por el contrario, gracias a la descripción de Moreno de Vargas, reconstruir el perímetro de la ciudad romana, confirmado por la planimetría de los siglos XVIII y XIX, anterior a la expansión de la urbe.
Moreno le asigna un recorrido válido en líneas generales, cuyo trazado bien establecido, teniendo en cuenta los imperativos topográficos, tenía sus límites septentrionales en el depósito terminal de aguas de la conducción de Los Milagros, los orientales en el conjunto Teatro-Anfiteatro, la necrópolis de Los Columbarios y la Casa del Mitreo los meridionales y el río los occidentales.
Los autores del siglo XX han aceptado sin reservas el recorrido propuesto por el erudito emeritense. No obstante, Mélida llegó a confundir el dique de contención de aguas del Guadiana con la propia muralla, a pesar de que los datos de Moreno de Vargas eran claros a este respecto; por otra parte, nos ofreció interesantes datos técnicos de la construcción, al lado de observaciones que pudo realizar en la calle de Augusto, zona nordeste y Anfiteatro.
El sistema constructivo de la cerca murada es bastante uniforme: esencialmente comprende un núcleo de piedra y tierras paramentado con losas de diorita bien careadas. Se aprecian, en diversos puntos, refuerzos de sillares de granito.
Del recinto se conoce actualmente una sola puerta, la descubierta en la cabecera del Puente, dentro del área de la Alcazaba, cuya estructura responde casi puntualmente, a la representada en las emisiones de la ceca colonial. Se compone de dos vanos, flanqueados por torres redondeadas. Habría que situar puertas similares en el otro extremo del decumanus, la Puerta de la Villa, cuyos restos cita Mélida, en el kardo y algunos portillos, sobre todo en la zona del río. La puerta de la calle del Arzobispo Massona es tardía.
En cuanto a las torres, no se puede decir otra cosa que la tendencia de la mayoría es a la forma redondeada en planta. En relación a las defensas de la ciudad, preciso es citar, por su singularidad, el dique protector establecido a lo largo de toda la fachada fluvial. Estaba formado por una poderosa fábrica con núcleo de hormigón y paramento de piedras de diorita, similares a las empleadas en la construcción de la muralla, con contrafuertes de sillares de granito. Con él la ciudad quedaba al socaire de las fuertes avenidas del río. Sobre una parte de él se levantó la Alcazaba árabe.
Todo lo anteriormente enunciado en relación con el recinto viene a mostrarnos un núcleo intramuros de considerables dimensiones, en torno a las 85 ha, a lo que habría que añadir la superficie que ocupaban los barrios suburbanos, que se han descubierto en la zona comprendida por la Casa del Anfiteatro, el Museo Nacional de Arte Romano y alrededores, uno de ellos y otros en los aledaños de la Casa del Mitreo y estación de ferrocarril. Estas zonas suburbanas, orientadas de acuerdo con la alineación de las calzadas que salían de la ciudad, estaban ocupadas por casas y establecimientos industriales (alfares y hornos vidrieros) en medio de enterramientos.

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