Menhires y estelas: guardianes de la muerte y de la vida

Dolmen de Marietxe (Mendibe, Euskadi)
Época: Calcolítico
Inicio: Año 2000 A. C.
Fin: Año 1500 D.C.

Antecedente:
La arquitectura megalítica: a la búsqueda de una morada eterna

(C) ARTEHISTORIA



Comentario

Como arte no transportable, formando una categoría artística diferente del concepto de arte rupestre, cabe diferenciar el arte en estructuras megalíticas, es decir, en rocas desplazadas para formar determinados monumentos, en el que se incluirían lo ya comentado sobre la ornamentación de los megalitos, enlazando con otros monumentos más individualizados como son los menhires y las estelas.
Se denominan menhires (palabra bretona que significa piedra hincada) a bloques monolíticos y prismáticos hincados en el suelo (de granito u otras rocas), predominantemente largos (a veces de varios metros de longitud), vinculados al fenómeno megalítico. Pueden encontrarse aislados pero, en su origen, dispuestos a intervalos, debieron delimitar espacios más amplios, formando parte de alineaciones rectas o agrupados en conjuntos circulares (cromlechs). Estas manifestaciones poco representadas en España, muestran preferencia por la periferia: Portugal (los más monumentales en el Alto Alentejo), algunos puntos de Extremadura (Valencia de Alcántara y Fregenal de la Sierra) y área septentrional (de Galicia a Cataluña).
Muchas de estas piedras carecen de decoración, otras adoptan en su contorno y terminación aspecto fálico y están decoradas con grabados muy sencillos (líneas onduladas, círculos, soliformes...), incluyendo cazoletas. El hecho de no haber constatado estrictamente su función mortuoria lleva a pensar que quizás delimiten lugares sacralizados o de función comunal.
Cuando aparecen aisladas o próximas a las tumbas se interpretan como hitos funerarios a manera de estelas, discutibles en asignación cultural, porque salvo rara excepción los hallazgos están descontextualizados. Se distinguen:
1) Estatua-Menhir. Bloque esculpido por todas las caras, buscando sensación tridimensional, y diferenciando el contorno correspondiente a la cabeza. Los rasgos faciales, adornos de cabeza e incluso el atuendo, con o sin puñal, son sus atributos identificadores. Descartando las que por el tipo de armas se adscriben a momentos más tardíos, podrían considerarse calcolíticas en una fase avanzada, muy relacionadas con el espíritu del poder individual generado durante el Calcolítico campaniforme, unos pocos ejemplares como las losas de Collado de Sejos (Santander). La reciente aparición de una posible estatua de este tipo en un poblado campaniforme de Pinto (Madrid) y otros casos extrapeninsulares advierte de que la función funeraria no es la única explicación.
2) Estelas antropomorfas. Bloques prismáticos con la figura humana sólo esbozada, limitada a la cabeza o al busto, primando representación plana. Los rasgos faciales y la presencia de diademas y collares e incluso los brazos son otros atributos. La relación con los llamados ídolos placas o el hecho de su parecido con representaciones vinculadas a megalitos refuerzan en algunos casos esta asignación a un Calcolítico avanzado (caso de las piedras del Dolmen del Soto en Trigueros, Huelva, o de la estela de Toniñuelo en Jerez de los Caballeros, Badajoz).
No obstante, los ejemplares atribuidos a este momento son pocos y de dudosa cronología (estela extremeña de Hernán Pérez, andaluza de Lentejuela, El Cerezal y Salvatierra en Salamanca...). El arte rupestre de Peña Tu se considera una versión especial de esta categoría de estelas.

Imágenes

Dolmen de las Tapias (Valencia de Alcántara, Cáceres)