Origen y relaciones del Arte levantino

Abrigos de La Sarga (Alcoy, Alicante). Meandriformes
Época: Neolítico
Inicio: Año 6000 A. C.
Fin: Año 1000 D.C.

Antecedente:
La pintura prehistórica levantina

(C) Mª Concepción Blasco Bosqued



Comentario

El problema del origen y la cronología está en estrecha relación con las relaciones y contactos que este arte pueda haber mantenido con otros círculos artísticos o manifestaciones plásticas más o menos aisladas o simplemente con las relaciones que se han querido ver. Como ya se ha apuntado, en los primeros momentos de la investigación se puso en relación con el Arte Paleolítico francocantábrico. Buena prueba de estas tesis son las palabras del abate Breuil recogidas por A. Beltrán: "Las pinturas del Levante español no tienen relación directa o, si se quiere, demasiado directa, con las pinturas francocantábricas, salvo que en las pinturas del Levante español la concepción general del diseño es en buena parte mucho más magdaleniense que perigordiense. Parece, pues, como si en el arte levantino la fuente estuviese en el arte perigordiense francocantábrico, pero más evolucionado e influido progresivamente por el arte magdaleniense o solutreomagdaleniense de la región original".
Abandonadas estas tesis a mediados del siglo XX ante la dificultad de conectar ambos círculos geográfica y cronológicamente, se buscaron paralelos con el Arte Paleolítico de la propia área mediterránea, sin explicar muy bien la existencia del hiatus cronológico existente entre estas dos manifestaciones. Así, A. Beltrán encuentra difícil que el arte levantino pueda surgir sin ninguna relación con el arte paleolítico y añade que "no es imposible admitir la perduración de tradiciones paleolíticas, máxime si se tiene en cuenta que el Parpalló y las cuevas paleolíticas de la provincia mediterránea de Graziosi vienen a aportar un elemento geográfico. Si la continuidad se corta, como quiera que las semejanzas en convencionalismos y tipos animales son evidentes, habría que admitir una dificilísima reaparición tardía de elementos paleolíticos sin saber por qué causas. Esto no excluye una fuerte dosis de originalidad y de autoctonía para el Arte levantino, especialmente en lo que se refiere al movimiento y a La figura humana".
Por el contrario, F. Jordá piensa que este arte se inserta dentro de la corriente artística mediterránea que se desarrolla a partir del Calcolítico (III milenio a. de C.), dentro de la cual se explica también el desarrollo del Arte esquemático. Una de las características más destacables de esta corriente artística sería el antropocentrismo plasmado a través del protagonismo que cobra la figura humana.También son numerosas las referencias hechas sobre las semejanzas entre Arte levantino y algunos círculos artísticos africanos desde Rhodesia y Tanganica al Tassili, aunque las coincidencias observadas han resultado de difícil valoración, sobre todo si se tiene en cuenta la enorme diferencia cultural que existe entre los grupos postpaleolíticos africanos e hispanos, a lo que se suman los problemas cronológicos que plantean tanto las manifestaciones africanas como las propias levantinas y, por tanto, la imposibilidad de comprobar su sincronía o diacronía.
Más realistas son los planteamientos de quienes han buscado en el arte mueble de la zona, más o menos sincrónico a los frisos pintados, los apoyos cronológicos y los propios orígenes. Dentro de estos postulados se pueden encuadrar las tesis de J. Fortea y M. Hernández. El primero de ellos ha relacionado las industrias y obras de arte mueble próximas a los abrigos pintados y avaladas por una estratigrafía fiable, con las manifestaciones pictóricas, cuya antigüedad relativa ha sido fijada mediante el estudio de las superposiciones de trazos. Así ha observado que algunos signos geométricos de las cuevas de La Araña, Cantos de la Visera, La Sarga y Labarta se encuentran por debajo de representaciones naturalistas animales de gran tamaño por lo que serían más antiguas que ellas, observación coincidente con la hecha por A. Beltrán. Además piensa que los mencionados signos geométricos pueden estar relacionados con los grabados rectilíneos formando tramas, haces o simples bandas complejas que fueron grabados sobre plaquetas de piedra localizadas en la cueva de La Cocina, en el barranco de Dos Aguas (Valencia), próxima a algunos abrigos con pinturas levantinas. Este horizonte lineal-geométrico puede ser fechado por la posición estratigráfica de las plaquetas de La Cocina en torno a fines del VI milenio y primera mitad del V milenio a. de C.M. Hernández, por su parte, a partir del descubrimiento en tierras alicantinas de una serie de representaciones de gran tamaño, algunas de ellas infrapuestas a pinturas levantinas, piensa que existe un horizonte de Arte macroesquemático, en parte relacionable con el lineal-geométrico de Fortea, que constituye el primer momento del ciclo levantino. Sus paralelos mobiliares se encuentran en la ornamentación de algunos recipientes cerámicos decorados con la técnica de impresión cardial y de gradina que pertenecen al Neolítico antiguo de la zona, fechado en el V milenio a. de C. En este caso los paralelos estilísticos de algunas representaciones humanas y animales son todavía mucho más estrechos que los existentes entre el lineal-geométrico de las plaquetas grabadas y los signos pintados, por lo que la hipótesis adquiere una gran fuerza.
El problema planteado por estas dos teorías estriba en la escasez de piezas mobiliares decoradas y, sobre todo, en su reducida repartición geográfica. Este hecho obligaría a pensar que, en una primera fase de formación, el Arte levantino tiene una doble manifestación mueble y parietal y se desarrolla en un área muy reducida para, posteriormente, alcanzar una amplia extensión geográfica. En esta segunda etapa sus frisos pintados en las paredes rocosas no tendrían ya parangón en manifestaciones mobiliares, pues no existe ningún paralelo para los grandes conjuntos expresionistas dotados de movimiento en piezas arqueológicas procedentes de niveles estratigráficos.

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