Cubismos



Comentario

Andre Salmon ya en 1912, suscitó la idea de que la pintura de vanguardia nació en Francia en 1907 con la creación del revolucionario cuadro de Picasso Las señoritas de Aviñón, considerado además como la obra germinal del lenguaje cubista. Esta rotunda tesis, avalada por otros comentaristas, no ha sido puesta en duda por la historiografía hasta el presente. De hecho, son los experimentos que llevaron a cabo Pablo Picasso (1881-1973) y Georges Braque (1882-1963) a partir de ese momento los que configuraron el horizonte estético del cubismo, decididamente afianzado después de 1910 como corriente de vanguardia, que se hizo internacional en apenas dos años.La determinación del apelativo cubismo, que es completamente arbitrario, aparece en el mismo transcurso de la experimentación plástica de esa época. En el contexto de la pintura fauve Louis Chassevent habló ya en 1906 de "la precisión de los cubos". En noviembre de 1908 el crítico Louis Vauxcelles se refirió irónicamente a la nueva pintura de Braque diciendo que "reduce todo a esquemas geométricos, a cubos"; y al año siguiente ya hablaba de "bizarrías cúbicas". Estos y otros comentarios que les sucedieron acabaron por hacer fortuna para denominar, a base del curioso parámetro del cubo, tanto la pintura de Braque y Picasso, como la de Metzinger, Delaunay y otros. Luego la crítica afín, en un inusitado ejercicio de ortodoxia interpretativa, aprendió a diferenciar el cubismo propiamente dicho (Picasso, Braque, Gris) de sus diferentes derivaciones y secuelas.Todas las crónicas convierten la aparición del cubismo en un fenómeno que se revela repentinamente, derivado de experimentos pictóricos puntuales y estrictamente nuevos. Entre 1907 y 1909 Braque y Picasso, efectivamente, se entregaron a la invención de nuevos procedimientos para la transcripción del espacio y las formas, absolutamente distintos de la imaginería fauvista. Con todo, es también evidente que no todo puede reducirse a una despedida de la pintura precedente.Picasso compartió el interés por la escultura del Africa negra -cuya colonización proveyó a la metrópoli de exponentes de su cultura que comenzaron a admirarse en la primera década de nuestro siglo- con los fauves Matisse, Vlaminck y Derain. El triunfo del primitivismo, en sus diferentes versiones, que incluía igualmente la admiración por el arte egipcio y el de otras culturas remotas, tuvo lugar de mano de los fauves, y fue determinante en la experimentación cubista. Gauguin siguió siendo una referencia clave en la tradición reciente.La importancia que tiene el simbolismo nabi de Maurice Denis en el proceso de definición de la pintura cubista no puede ser tampoco minusvalorada. Y especialmente el magisterio de Cézanne, cuya presencia es grandiosa en la primera década del siglo, fue asumido por autores muy diferentes. El objetivismo cézanniano, la ejecución facetada de sus paisajes y figuras, los recursos que impuso en la organización del espacio, inspiraron ese lenguaje desornamentado y veraz que caracteriza los primeros pasos del cubismo. La innovación que supusieron en las artes plásticas las realizaciones de Picasso en torno a 1908 es, de todos modos, incuestionable. ¿Por qué? Sencillamente, porque carecían de parangón posible con otras formas anteriores de interpretación plástica, salvo con las de su compañero de viaje, G. Braque.Frente a la pintura fauve, en la que había sido determinante la profundización en las posibilidades del color como medio expresivo autónomo, para los cubistas el peso del análisis pictórico radicará en la exploración de las formas. Es más, en las primeras fases de experimentación, que alcanzan a todo lo que se ha denominado cubismo analítico, los valores cromáticos están sometidos a una disciplina de austeridad que lleva a los autores a reducir extraordinariamente la paleta, a utilizar tonalidades muy amortiguadas y a tener por suficiente el empleo de tricromías, fundamentalmente a base de tonalidades de ocre, verde y gris. Esta es una de las formas de secesión que marcan el nuevo proyecto de armonías plásticas, equilibradas, en lo que al color respecta, por la economía de medios y la insistencia en luces intimistas.Encontramos, en este sentido, una afinidad sólo muy relativa para con Cézanne, para con las calidades de los verdes, ocres y tierras de los paisajes meridionales de éste. La pintura de Cézanne encontró formas de equilibrio entre el modo de manifestación del mundo sensible para nuestra retina y el orden mental que surge de la necesidad de ritmo y proporción, más propio de la transcripción intelectual de la experiencia de la mirada.Cézanne consideró lo cristalino como la forma que nos aproxima a las cualidades objetivas de las manifestaciones de la naturaleza, pues pertenece propiamente a ésta. La categoría de lo cristalino juega un papel muy importante en el desarrollo de buena parte de la pintura de vanguardia, como se hace ejemplar en el caso de la obra de Paul Klee. Según Cézanne toda la naturaleza se forma a partir de esferas, conos y otras figuras geométricas.No es que esto se transcriba en términos de estereometrización y medición, aplicando cálculos matemáticos, como tampoco ocurrirá entre los cubistas. El maestro de Aix-en-Provence intuyó formas de disposición cristalina en el espacio natural que concordaban con el orden de percepción armónica del sujeto humano. La obra de Cézanne es el más reciente testimonio artístico del humanismo clásico en su interpretación moderna. El equilibrio natural entre el ojo y la mente fue su ideal y el que encontró un reflejo conturbador en sus cuadros.¿Y qué hay de Cézanne en los cubistas? Depende. El arte cubista reivindica básicamente el sustento analítico de la pintura de Cézanne, esto es: una mayor objetividad intelectual. El ritmo y la proporción se desenvuelven de modo que las cosas se deshacen en formas, hacen ver un diluirse de las cosas por su difícil identidad. Al menos hasta 1912 el desarrollo del cubismo es el de un arte austero. Posteriormente se hizo más dúctil, más irónico y más lúdico. La voluntad de juego no estuvo tan presente en los primeros años, si bien la lírica cubista se fijó muy pronto en la poesía de las cosas sencillas, que constituirá su motivo más recurrente.En la primera parte del "Quijote", Cervantes dio vida a un héroe moderno, en la segunda le dejó pensar por su cuenta. Algo parecido ocurrió con el capítulo analítico del cubismo en relación a lo que le sigue, el cubismo sintético. Las primeras etapas del cubismo consiguen afianzar los términos de un lenguaje artístico concluso. Después este lenguaje cree más en sí mismo y se transforma: hará legibles figuras de lo cotidiano para un lírico y complacido homo ludens. Con Juan Gris los cuadros cubistas encontrarán su perfil de equilibrio: el momento más clásicamente sólido en las armonías de este lenguaje específico.

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