Bóvedas y organización muraria

Iglesia de San Martín (Frómista, Palencia). Arquerías
Época: Románico Pleno
Inicio: Año 1066
Fin: Año 1150

Antecedente:
Del Románico Pleno al Tardorrománico

(C) Isidro G. Bango Torviso



Comentario

Las formas puramente arquitectónicas se centran en un especial cuidado por abovedar totalmente los edificios y en concebir unos muros de soporte bellamente articulados que permitan la iluminación. Las bóvedas preferidas son los cañones sobre arcos fajones y las de arista. Para apearlas se dispone un muro articulado con arcos -decorativos, de ventanas, de intercolumnio- y columnas o pilares. El pilar cruciforme facilitará el apeo de los arcos que conforman los diferentes tramos.
Los dos muros que flanquean la nave central recibieron un tratamiento muy especial por los arquitectos románicos. Se evitó la rotundidad masiva de la época del primer románico, y se fue a la ordenación en pisos horizontales de arcos correspondientes a vanos reales o ficticios -comunicación con la nave lateral, tribuna o falsa tribuna y ventanas y a tramos verticales enmarcados por columnas o pilares que ascienden, sobre el muro, hasta el arranque de la bóveda. Esta preocupación por dinamizar el muro de la nave es algo que provocó un primer momento de la arquitectura otoniana, que luego no siguió aplicando y pasó al norte de Francia, donde en los edificios normandos y en las llamadas iglesias de peregrinación tendrán un gran desarrollo. Con el gótico seguirá siendo uno de los principales temas arquitectónicos.

Imágenes

Catedral de Santiago de Compostela. Vista del transepto Catedral Vieja de Salamanca. Nave central Colegiata de Toro (Zamora). Cúpula Colegiata de San Isidoro (León). Nave central