Las operaciones militares

Ciudadanos de Varsovia observando los carteles de movilización
Época: Bliztkrieg
Inicio: Año 1939
Fin: Año 1940

Antecedente:
La invasión de Polonia

(C) Andrés Ciudad y María Josefa Iglesias



Comentario

El día 1 la avalancha alemana se abate por tierra y aire sobre Polonia. Mientras, el pueblo alemán, que todavía piensa en las vacaciones, manifiesta su interés mediano por el ataque y se muestra como "ausente". Para los polacos las vacaciones terminan de golpe. Aunque ante la invasión y los primeros bombardeos no han reaccionado con temor, sino con curiosidad y nerviosismo. Los polacos no temen al invasor, piensan que van a detenerlo y a invadir la propia Alemania. "Dentro de una semana en Berlín", rezan algunas pintadas en las calles de Varsovia. Y pese a lo que ocurre ya desde las primeras horas, más de un político o un militar opinan lo mismo.
Los alemanes preparan para la invasión a 1.800.000 soldados, 11.000 cañones, 2.800 carros de combate, 2.000 aviones -en este momento es comandante en jefe de los ejércitos de tierra W. Von Brauchitsch-. Penetran en Polonia 40 divisiones de infantería, 14 mecanizadas (6 acorazadas), 4 ligeras y 4 motorizadas (10).
Polonia puede oponerle casi un millón de hombres, 4.500 cañones, 700 carros de combate y 400 aviones: 30 divisiones de infantería, 2 de montaña, 4 de caballería etc., mandadas por el mariscal Rydz-Smigly.
El soldado alemán habitualmente obediente y disciplinado, goza de una instrucción muy buena y dispone de una oficialidad competente en la que confía y con la que se compenetra, y de un material cuya calidad es casi siempre aceptable o buena. Cuando los alemanes penetran en Polonia, van a hacerlo de la manera clásica, formando dos grupos que, partiendo del norte y del sureste cojan en medio a los polacos. Pero la novedad (la Blitzkrieg) consiste en la utilización de la aviación y los carros en función estratégica. Aquella y éstos no se subordinan al lento avance de la infantería, sino que, actuando autónomamente, penetran lo más profundamente que pueden en territorio enemigo, tratan de controlar el cielo, destruyendo la mayor cantidad posible de material enemigo, y así ocurrirá. Empleo parecido tendrán lo carros -que operarán masivamente o en cuerpos autónomos de ruptura, y no de simple apoyo a la infantería-. Enorme importancia tendrá la propaganda y la radio que emitirá como radio polaca, creando confusión y desmoralización. Como es habitual en ellos, los alemanes buscarán en sus ataques la superioridad numérica y de material: la relación de fuerzas entre Polonia y Alemania al estallido de la guerra se calcula ( según E. Duraczynski), que para la infantería, "era de 1:1,5; en la artillería, de 1:2,8; en la artillería antitanque, 1:5,2; en carros de combate, 1:5,3". En los combates que efectivamente se desarrollaron, la proporción, por una serie de razones, fue aún menor: "En la infantería, de 1:2,2; en la artillería, 1:4,3; en la artillería antitanque, 1:7,6; en los carros, 1:8,2.
El soldado polaco presentaba una instrucción sólo mediana. Los mandos confiaban en la cantidad más que en la calidad. Su moral, en 1939, era más aceptable, pero excesiva la seguridad en sí mismos. Un ulterior "handicap" será la tardía e incompleta movilización en el momento del estallido de la guerra.
Rydz-Smigly es el responsable del mal concebido plan polaco, que va a facilitar las cosas al enemigo: concentra gran parte del ejército (más de un tercio) en el Corredor, con riesgo de ser atacado desde la Prusia oriental alemana; otra gran parte la concentra entre Lodz y Varsovia, en el centro, bajo el mando del propio Rydz-Smigly. Al mismo tiempo, trata de defender todas las fronteras de un país llano, sin obstáculos naturales y pocas carreteras, e incluso cree que va a resistir y a contraatacar.
El ejército polaco -para Battaglia, Liddell Hart y otros- debería haber formado, "clásicamente", una línea defensiva sólida en el interior, sobre el Vístula y el San (aunque así se habrían abandonado las regiones industriales del oeste), y desde ella lanzar contraataques contra los puntos débiles del enemigo. Esta ubicación inadecuada le va a impedir oponerse eficazmente a los alemanes y moverse con facilidad para evitar ser embolsado o rebasado.
Desde el primer día (para la descripción de las operaciones seguiremos en buena parte a Liddell Hart), en el norte, los ejércitos III y IV de Von Bock penetran hacia el sur desde Prusia oriental y hacia el este por el Corredor respectivamente, para unirse luego, rebasado el enemigo.
El peso principal lo llevan los ejércitos de Rundstedt, en el sur y el sureste, los más numerosos y potentes, por sus divisiones acorazadas: el VIII, el X y el XIV. El VIII se dirige hacia Lodz, para aislar a los polacos en Poznan; el XIV se dirige hacia Cracovia, rodeando el flanco enemigo de los Cárpatos y haciendo que los carros de Kleist lo empujen hacia las montañas, y el X va a soportar la acción decisiva, con sus carros, en la parte central del sur.
El día 3 el IV ejército corta en dos el Corredor y alcanza el curso inferior del Vístula: aquí la resistencia polaca es mayor y se hace famosa la heroica brigada de caballería "Pomporska". Y el III va hacia el río Narew. En el sur, el X llega al río Warta, en dirección norte, y empuja al otro lado a los polacos. Más al sur, el XIV ocupaba Cracovia y los polacos se retiran hasta los ríos Dunajec y Nida, hacia el este.
Berlín ignora el ultimátum aliado: a las 12,00 h. del día 3, Gran Bretaña, a las 17,00 h. Francia se consideran en estado de guerra con Alemania. Mientras se producen manifestaciones antialemanas y en favor de la intervención de ambos países. Pero los aliados no tienen prisa en moverse. El día 4 el general británico Ironside y el general Gamelin se muestran de acuerdo: "Inglaterra -dice Ironside- se está preparando para un larga guerra (...), por ello sus principios y planes deben tener en cuenta las necesidades de la guerra como un todo y no según las distintas campañas (como la de Polonia)."
Así Francia, lentísimamente, por el anticuado sistema de reemplazos en vigor, pero también para no irritar a Hitler, va a ir movilizando 120 divisiones. Las fuerzas armadas francesas, cuyo comandante en jefe es el veterano y anciano general Gamelin, son en 1939 más poderosas que las alemanas y gozan de gran prestigio, por lo que se comprende mal su pasividad. En Francia y también en Gran Bretaña se había producido cierta desilusión ante la mediocre resistencia del Ejército polaco tras sus bravatas, del que se esperaba, sin razón, más. Aunque también los polacos habían esperado más de sus aliados, y el historiador francés Latreille se pregunta si la pasividad era fruto del temor francés o de la imposibilidad práctica de hacer algo rápidamente.
Mientras, los alemanes seguían penetrando en Polonia, sin que se constatase un plan eficaz polaco para hacer algo más que choques frontales, algún contraataque desesperado pero descoordinado, y retiradas continuas para evitar ser embolsados, y todo ello sin éxito. El día 4 había terminado la batalla por el Corredor con la derrota polaca. Ese mismo día, en el sur, el X ejército alemán llegaba a Pilica, ya a 80 km. de la frontera; el Gobierno polaco abandonaba Varsovia y se refugiaba en Lublin.
El 6, en el sur, los alemanes rebasaban Lodz y entraban en el Kielce. El "muro" alemán avanzaba en toda su longitud y los polacos comenzaban a ver resquebrajar sus líneas, atacando sólo esporádicamente, y el 7 se producían ya repliegues desordenados. El 8 una división acorazada del X ejército alemán alcanzaba Varsovia, defendida por el general polaco Rommel, que lograba resistir, y el 16 rechazaba una conminación a la rendición. El 9, en el sur, divisiones ligeras llegaban al Vístula, entre Varsovia y Sandomierz, y se dirigían hacia el norte; el XIV rebasaba la fortaleza de Przemysl, cruzaba el río Dunajec y tocaba el río San.
En el norte, las divisiones acorazadas de Guderian del III ejército forzaban el río Narev y atacaban la línea defensiva del río Bug más allá de Varsovia, completándose así el cerco de los polacos en la zona Vístula-Varsovia.
La rapidez del avance y las repetidas derrotas polacas acabaron produciendo cierta confusión en el Alto Mando alemán: éste pensaba que los polacos ya se habían retirado detrás del Vístula y que era conveniente que el X ejército lo cruzase entre Varsovia y Sandomierz para cortar la retirada polaca hacia el sudeste. Pero Rundstedt estimó que el enemigo todavía no se estaba retirando, por lo que hizo desviar al X ejército a Reichenau hacia el norte con el fin de bloquear a los polacos a lo largo del río Bzura, en las proximidades de Kutno, al occidente de Varsovia. El Alto Mando aceptó esta estimación, que resultó acertada, pues el grueso de las fuerzas polacas quedaron bloqueadas, sin posibilidad de recibir ayuda o recursos, hostilizados por el sur y por detrás por los ejércitos VIII y IV. Sus desesperados contraataques resultaron vanos y sólo una pequeña porción de los polacos escaparon al cerco y se refugiaron en Varsovia, que aún resistía.
El 10, el mariscal Rydz-Smigly ordenó la retirada general hacia el sudeste, para acortar el frente, y dio el mando de la operación al general Sosnowski. Pero ya era tarde: los alemanes habían penetrado profundamente, cruzado el Vístula, el Bug y el San. En el centro, los carros de Guderian alcanzaban Brest Litovsk, y los de Kleist, en el sur, llegaban a Lvov (día 12), agotados y con escaso combustible. Pero los desmoralizados polacos no supieron sacar provecho de la contingencia.
Para mediados de mes los ejércitos polacos habían sido ya derrotados. La incompetencia de los oficiales y la relativa impreparación de la tropa les habían impedido resistir ni siquiera un mes entero. Dentro del semicaos general, había habido, con todo, batallas difíciles para los alemanes, como las ya mencionadas del Corredor y la de Bzura-Kutno (días 9-17), como los combates de Brzesc, Zabinka y Kobryn (día 15) - en esta última se distinguió el general polaco Franciszek Kleeberg-; había habido episodios de heroísmo, como en Westerplatte (Danzig), en Gdynia, en Radom, etc.
El día 17 el presidente polaco Moscicki y su gobierno huyen a Rumania, y lo mismo hace el comandante en jefe Rydz-Smygly: la fuga de las autoridades acentúa la desmoralización de la tropa y del país. Pero no todo ha terminado. El mismo día 17 los soviéticos ordenan al ejército que pase la frontera para "proteger la vida y los bienes de la población de Ucrania y Bielorrusia occidentales" y horas después invaden Polonia por el este, sin encontrar resistencia apreciable. Los soviéticos piensan anexionarse el este polaco, pero también están desconcertados y atemorizados ante las fulminantes victorias alemanas y pretenden mantener alejados de sus propias fronteras a los vencedores de Polonia (Calvocoressi).
Soviéticos y alemanes fijan su "frontera" en el centro-este de Polonia, sobre una línea que va de Prusia oriental a los Cárpatos orientales, pasando por Brest Litovsk y Przemysl.
Con todo, en determinados puntos, los polacos seguían resistiendo, como en Varsovia, cuyo asedio termina sólo el 28 (en el curso del cual murieron 16.000 soldados y 20.00 civiles); como en Tomaszow, hasta el 27. El canto de cisne polaco, la última batalla de entidad, fue la de Kock (días 2-5 de octubre), en la que el general Kleeberg puso en dificultades a los alemanes, y en la que se empleó una vez más la caballería para atacar a los carros. Asimismo, algunas guerrillas, muy exiguas, tuvieron cierta actividad durante el invierno.
¿Y los aliados de Polonia? Francia había situado a 70 divisiones y 3.000 carros de combate en la frontera frente a 26 divisiones alemanas, incompletas y casi sin carros (de las que sólo 14 eran suficientemente operativas). Los franceses deberían haber atacado al tercer día de la movilización, es decir, el día 4 de septiembre, y lanzar el decimoquinto día una ofensiva general.
Tras algún inocuo lanzamiento de octavillas sobre las líneas alemanas, la "ofensiva" francesa del general Georges se limitó a cruzar la frontera del Sarre (día 6), ocupar unas 20 pequeñas localidades abandonadas por los alemanes sin resistencia, y el 12 detenerse, controlando en total una faja de 25 km. de longitud y 8 de anchura. Para colmo, cuando a fines de septiembre los alemanes trasladan algunas divisiones a la frontera con Francia, los franceses se retiran sin combatir.
Gamelin no se había empleado a fondo, su "fina táctica" -como se la llamó- no había conducido a nada; su pretexto fue que los polacos "no estaban dando garantías suficientes de resistencia". Tampoco se entregaron a Polonia los aviones y otro material que había pedido y que le habían prometido.
Los franceses, que entre septiembre y octubre tuvieron unas 1.800 bajas, resultaron totalmente inoperantes, sin que la pasividad se vea justificada del todo por la lentitud de la movilización o la solo relativa abundancia de material, pues como dirá De Gaulle "Todas las fuerzas alemanas estaban en el Vístula y nosotros no hicimos nada". Y el propio Churchill criticó la inactividad francesa, pese a su superioridad local y general, durante está "dróle de guerre" o "Sitzkrieg" (guerra sentada, como la llamaron los alemanes). Pero los británicos estuvieron totalmente ausentes, cínicamente, y sólo en octubre comenzaron a enviar a Francia algunas unidades, cuando ya la campaña de Polonia había concluido. Sólo el 9 de diciembre tuvieron los británicos su primer muerto...

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Soldados alemanes atraviesan el Bug en Polonia Infantería alemana avanza tras un carro en la ciudad de Danzig