África negra, descolonizada

Mercado africano
Época: Inestable coexist
Inicio: Año 1945
Fin: Año 2000

Antecedente:
Segunda fase de la Descolonización

(C) ARTEHISTORIA



Comentario

En 1957 había todavía muy pocos países independientes en África negra e incluso puede decirse que en muchos países apenas si existía una verdadera tradición de grupos políticos decididos a enfrentarse con el colonialismo, pero en el plazo de tan sólo cinco años el panorama se modificó casi por completo adquiriendo la independencia la mayor parte de las antiguas colonias. Los procesos resultaron, sin embargo, considerablemente distintos según las circunstancias y los planteamientos de las antiguas metrópolis.
La idea de una asimilación de las poblaciones autóctonas a la metrópoli, como había pensado la clase dirigente y buena parte de la opinión pública francesas en el caso de Argelia, nunca constituyó una verdadera alternativa que fuera imaginada por los dirigentes británicos. En general, el proceso de emancipación de la situación colonial se hizo progresivamente, territorio por territorio, por etapas sucesivas que incluían una etapa de autonomía previa, por procedimientos de negociación y habitualmente sin el empleo de la violencia. No obstante, la existencia en determinadas colonias de importantes minorías blancas, en especial en África del Sudeste, creó una situación peculiar destinada a prolongar el proceso de descolonización durante largo tiempo.
La primera colonia británica que logró la independencia era la que había recibido el nombre de Gold Coast y fue bautizada como Ghana cuando obtuvo el nuevo estatuto. En ella, un partido -"Convention People Party"-, dirigido por Kwame Nkrumah, había ganado las elecciones en 1948 y en 1950 tuvo la autonomía alcanzando la independencia en 1957 con la incorporación de Togo. En 1960 la logró Nigeria, que tenía autonomía desde 1951 y una constitución federal, dada la pluralidad cultural existente, en 1954. Sierra Leona la logró en 1961. En todos estos países los grupos políticos indígenas tenían una tradición que se remontaba a los años veinte.
En África Oriental parece haber sido considerada como más conflictiva o menos desarrollada porque en ella la descolonización tuvo lugar más tarde. A fines de 1961 la logró Tanganika, cuya autonomía sólo databa de un año antes; tres años después se incorporó a ella la isla de Zanzíbar que tiene una importante minoría árabe dando lugar a Tanzania. Uganda llegó a la independencia en 1962 después de haberse incorporado diversas unidades territoriales previas. La descolonización más conflictiva fue la de Kenya en donde existía una importante minoría blanca. Allí hubo desde comienzos de los años cincuenta una doble acción de la guerrilla del Mau-Mau y de un partido político dirigido por Jomo Kenyatta. Sólo en 1958 se otorgó una autonomía. En las elecciones el partido de Kenyatta logró una clara victoria frente a otros grupos políticos más moderados, auspiciados de forma más o menos directa por los británicos. Liberado a comienzos de 1962 el mencionado dirigente, Kenya alcanzó la independencia a fines del año siguiente en unas condiciones que sorprendieron por su estabilidad y moderación. Kenyatta gobernó con mucha prudencia y su país se libró de los desgarramientos que tuvieron lugar en otras latitudes en que existía una pluralidad de composición étnica y cultural.
Éste fue el caso de tres territorios coloniales británicos de África del Sudeste, las dos Rodesia y Nyassalandia, que constituyeron una Federación de África central, dotada de una autonomía interna en la que el claro papel preponderante le correspondió a la población blanca (seis diputados negros por treinta y cinco en total en la cámara federal). Sin embargo, la fórmula resultó inviable al poco tiempo. En 1962 y 1963 se independizaron Rodesia del Norte y Nyassalandia tomando como nombres, respectivamente, Zambia y Malawi. Rodesia del Sur se declaró independiente en abril de 1964 en contra de la voluntad de la metrópoli. Una elevada población blanca, equivalente a la décima parte del total, ejerció el poder a pesar de la oposición de los países vecinos y de la propia "Commonwealth".
Pero el caso más sangrante de perduración del dominio del colonizador y de carencia de respeto a la igualdad de la condición humana fue el de Sudáfrica. La política del "apartheid" no fue el resultado de una herencia ancestral sino que se puede considerar como la aplicación de un programa político imaginado durante la Guerra Mundial y aplicado después de ella. El partido nacional del doctor Malan que ganó las elecciones en 1948 partía de la necesidad de un "desarrollo separado" de las razas, lo que suponía la inferioridad de las no blancas y el tratamiento lleno de "paternalismo cristiano" por parte de la blanca.
Pero mucho mejor que las declaraciones programáticas que partían de que éste debía ser el único procedimiento para conseguir la paz y el desarrollo, la legislación concreta descubría la realidad de un tratamiento diferencial y racista. Dos leyes de 1949 y 1950 prohibieron los matrimonios interraciales e incluso las relaciones sexuales entre individuos de dos etnias distintas. En 1950 se institucionalizó la clasificación racial y durante la primera mitad de la década de los cincuenta quedó regulada minuciosamente la separación racial en los lugares públicos, los transportes y las Universidades. El "apartheid" ha sido considerado como una especie de resurrección de las tesis racistas nazis que, en efecto, parecen haber tenido un éxito apreciable entre la población "afrikaaner" de origen holándés y de religión calvinista al comienzo de los cuarenta. Pero también se puede entender como la codificación de lo que eran prácticas tradicionales de una población blanca como la citada cuyo pasado había estado lleno de dificultades. De cualquier modo, lo característico del "apartheid" fue la conversión en normas legales de unas actitudes que, por ese mismo hecho, sólo parecían dejar como solución una ruptura traumática.
Contra esta situación hizo su aparición en la fecha temprana de 1912 el Congreso Nacional Africano (ANC) que pretendió reunir a las etnias bantúes. En principio, después de la Segunda Guerra Mundial la protesta protagonizada por el ANC fue pacífica pero ya a comienzos de los sesenta hubo grupos que pretendieron desbordar a este partido. En marzo de 1960 una manifestación concluyó en Sharpeville con sesenta y nueve manifestantes muertos y unos meses después el ANC fue prohibido y su principal dirigente, Nelson Mandela, encarcelado de por vida. La represión tuvo como consecuencia la deriva de una parte de este grupo político hacia la acción terrorista.
La descolonización francesa del África negra se llevó a cabo de un modo considerablemente distinto. En principio, pretendió mantenerse una política de asimilación aunque con unos propósitos reformistas y liberalizadores para luego dar pie hacia una evolución hacia la independencia. De acuerdo con la Constitución de 1946, las antiguas colonias se convertían en "territorios de ultramar" dotados de un marco jurídico que quería ser flexible y respetuoso de las diferencias, pero al mismo tiempo fraternal, concediendo la nacionalidad francesa a todos los habitantes del antiguo Imperio. No cabe la menor duda de que durante los doce años que duró la Unión Francesa las élites dirigentes de los países africanos francófonos experimentaron una evolución que les hizo capaces de regirse a sí mismos pero también hubo episodios sangrientos como la sublevación de Madagascar en 1947 o la de Camerún en 1958. Entre las figuras más conocidas de esta clase dirigente africana figuran el socialista cristiano Senghor, dirigente del Senegal, Houphouet Boigny, dirigente de Costa de Marfil, o Modibo Keita de Sudán.
Aunque sus propósitos originarios fueran distintos, el marco constitucional de 1946 permitía ciertos cambios reformistas que se hicieron necesarios a medida que avanzaba la descolonización en todo el mundo. La ley marco de junio de 1956, posterior por tanto a la Conferencia de Bandung, fue obra del Gobierno Mollet y en parte estuvo inspirada por Houphouet Boigny, vinculado a los medios socialistas franceses. Suponía la existencia de una amplia autonomía interna y el establecimiento de sufragio universal y secreto con un colegio único (y no con dos, como había podido suceder hasta el momento). De este modo Camerún y Togo se convirtieron en independientes tras un período de autonomía previa.
El retorno del general De Gaulle al poder en 1958 no supuso una marcha atrás a pesar de que ya se han mencionado sus reticencias iniciales a la independización de las antiguas colonias. Con la experiencia de lo sucedido en Indochina y en Argelia, el general partió de la necesidad de dejar abierto a los países africanos el camino hacia la independencia. De ahí que les diera a optar entre la secesión y la pertenencia a la Comunidad francesa. En el referéndum celebrado en septiembre de 1958 11 de los 12 territorios de ultramar aceptaron la constitución de la V República mientras que tan sólo la Guinea de Sekú Turé la rechazó y se independizó. La Comunidad había sido pensada para que los territorios que habían sido antiguas colonias tuvieran una amplia autonomía en todas las materias, excepto en política exterior y defensa. Sin embargo, a partir de 1960 la Comunidad "Institucional" fue superada por la oleada mundial de descolonización y, por lo tanto, se produjo toda una serie de procesos de independencia que carecieron de la aspereza de ruptura que había tenido lo sucedido en Guinea. En efecto, todos esos Estados, si por un lado adquirieron la totalidad de su soberanía, al mismo tiempo suscribieron tratados de asociación con Francia que mantenían vínculos con la antigua metrópolis. A una Comunidad institucionalizada le había sustituido un tipo de relación mucho más flexible que partía de una relación contractual entre iguales. De esta manera se convirtieron en independientes Senegal, Sudán (agrupados en la federación de Mali), Madagascar, Congo, Gabón, República centroafricana, Tchad, Costa de Marfil, Dahomey, Alto Volta, Níger y Mauritania.
Como consecuencia de la oleada descolonizadora en el África británica y francesa, Bélgica concedió de forma brusca la independencia al Congo en junio de 1960. El Congo había sido posesión personal del rey Leopoldo II desde 1885 y se había convertido en colonia tan sólo en 1908, incorporándose Ruanda y Burundi como mandatos de la Sociedad de Naciones en 1919. Fue probablemente la colonia africana más rica, aparte de la más extensa gracias a sus reservas minerales, principalmente de cobre y uranio en el Sur (Katanga). Débilmente habitada por tan sólo trece millones de habitantes, sólo algo más de cien mil eran europeos. La política colonial belga había sido paternalista y no había tomado en cuenta lo beneficioso que podría haber sido un camino lento y pausado hacia la independencia. Sólo en 1955, con ocasión de una visita del rey Balduino, se pensó en la posibilidad de un plan a medio plazo que tuviera como resultado final la independencia con una estructura gubernamental federalizada. En 1958 hubo una consulta electoral municipal, pero en colegios separados de indígenas y europeos, y en 1959 ya se habían producido graves desórdenes públicos.
De este modo, el nuevo país inició su vida independiente con los peores auspicios imaginables. Sólo el Movimiento Nacional Congoleño de Patrice Lumumba con 33 diputados era una fuerza política unitaria, mientras que el resto del Parlamento hasta 137 escaños estaba formado por pequeños partidos étnicos. Al radicalismo de este dirigente hubo que sumar la incomprensión radical de la situación por parte de las tropas belgas que quedaban de guarnición. Pero, además, a este problema se sumó la tendencia a la fragmentación: en julio, Katanga, la provincia del Sur que tenía los principales recursos mineros y que proporcionaba el 45% de los ingresos presupuestarios, se declaró independiente bajo la dirección de Moisé Tschombé. Además, la intervención temprana del Ejército dirigido por Mobutu añadió confusión y para completar el panorama se produjo una inmediata internacionalización del conflicto cuando Lumumba, el jefe del Gobierno, pidió la intervención de la ONU y obtuvo el apoyo de la URSS. La ONU requirió la retirada de las tropas belgas y su sustitución por "cascos azules" pero la propia Secretaría general, desempeñada por el diplomático sueco Dag Hammarskjöld, fue objeto de un violento ataque por parte de los soviéticos. En febrero de 1961 Lumumba, que había sido entregado a los rebeldes katangueños, fue asesinado y se convertiría en una figura mítica del Tercer Mundo para los soviéticos, que dieron su nombre a la Universidad destinada a formar cuadros en Moscú. Meses después, el propio secretario general de la ONU encontró la muerte en el Congo.
Fueron las fuerzas de la ONU quienes consiguieron estabilizar la situación del país a lo largo de 1961 haciendo desaparecer la secesión de Katanga. Con ello se situaban en un plano de actuación muy distinto del que les debía haber correspondido pero que la mala preparación del proceso descolonizador hacía inevitable. El Congo tan sólo logró una completa estabilidad política, muy alejada de una democracia, a fines de 1965, cuando se hizo con el poder el general Mobutu.
Habiendo logrado su independencia también Ruanda y Burundi en 1962 en esta fecha las únicas colonias europeas existentes en África eran una parte de las antiguas posesiones españolas -Sahara- o francesas -Somalia- y, sobre todo, las colonias portuguesas que, como es lógico, muy pronto contaron con movimientos independentistas dispuestos a actuar con las armas para conseguir lo que no se les otorgaba por procedimientos pacíficos.

Imágenes

Leopoldo Sedar Senghor, lider independentista africano K. Nkrumah, político independentista africano Mujer peul (Djenne, Mali) realizando labores domésticas