El cardenal Adriano de Utrecht fue nombrado papa a la muerte de
León X debido a las presiones ejercidas por
Carlos I. Era una manera de agradecer las continuas ayudas prestadas por el cardenal en años anteriores, desde el cargo de preceptor del monarca hasta regente del reino de España en 1516 y 1520, momento en el que estallan los graves sucesos de las
Comunidades en Castilla y
las Germanías en Valencia.