Heredó de su padre -
Fernando I- derechos sobre los monasterios zamoranos. Se alzó en Zamora en contra de su hermano
Sancho II, a quien intentó desbancar del poder, y en cuyo asedio murió asesinado. Algunas fuentes historiográficas la califican de reina de Castilla y de León en compañía de su hermano
Alfonso VI. Retirada a un convento, pasó allí el resto de sus días.