Entre los más estrechos colaboradores de
Mario en la formación del partido democrático encontramos a Lucio Cornelio Cinna, elegido cónsul en el año 84 a.C. Su programa político marcadamente popular motivó que el Senado le obligara a huir de Roma pero Cinna regresó y puso sitio a la ciudad para obligar a la Alta Curia a nombrarle de nuevo cónsul. Participó abiertamente en
la lucha entre Mario y
Sila, siendo asesinado por su tropa cuando precisamente iba a derrocar a Sila.