Entre los más eficaces colaboradores de
Augusto encontramos a Marco Vipsanio Agripa, avispado militar y eficiente administrador. Fue elegido magistrado, momento en el que inició la edificación de algunos
monumentos en Roma, entre los que destacan la fachada del
Panteón. Como proconsul fue el encargado de la reorganización de la flota romana y del ejército, participando en las derrotas de
Sexto Pompeyo (36 a.C.) y de
Antonio en Accio (31 a.C.). Agripa fue el artífice de la pacificación de Hispania y las Galias, así como el promotor de la construcción de un buen número de carreteras. Su política de defensa de los mares permitió el desarrollo del comercio marítimo y la prosperidad económica.
Gracias a su matrimonio con
Julia, la hija de Augusto, fue elegido sucesor pero falleció antes que Augusto. De este matrimonio nacieron cinco hijos, entre ellos
Agripina.