Ultimo rey de la dinastía XVIII, Horemheb era miembro de una antigua y noble familia del Alto Egipto, posiblemente originaria de Hutnesut. Se inició en la carrera militar, alcanzando en época de
Akhenatón el cargo de general con el nombre de Paatonemheb. Su brillante curriculum motivó su envío a Asia, logrando conservar la región de
Palestina. De regreso a Tebas, Horemheb se dedicó a intrigar contra
Tutankhamón, aliándose con el clero tebano, que apostó fuertemente por su candidatura tras la muerte del faraón
Ai. El oráculo de
Amón le eligió faraón y Horemheb legitimó su candidatura al casarse con la princesa Mutnedjemet, vinculándose con la familia reinante.
Los primeros pasos del nuevo faraón se encaminaron a acabar con las últimas muestras de la herejía de
Atón, mezclándose cuestiones de índole religiosa con aspectos políticos. Según la llamada "Estela de Horemheb" encontrada en Karnak, el reinado fue muy fructífero, ya que reorganizó un Estado apoderado por la anarquía, la corrupción y los abusos. Se decretaron contundentes penas para los culpables de estos delitos y el país alcanzó una rápida recuperación.
Respecto a la política exterior, Horemheb mantuvo un periodo de paz con el principal enemigo egipcio: los
hititas, liderados en ese momento por el rey
Mursil II.