Afrodita va vestida con un chiton fino, suelto y transparente, sobre el que se echa un himatión o manto que le cae por la espalda. La obra hace gala de la exquisitez característica del escultor Kallímachos representante por excelencia del estilo bello. La ponderación, el motivo de base y la interpretación del contraposto están en la tradición policlética. Esta fue, después de la
Cnido de
Praxíteles, la Afrodita más célebre en la Antigüedad.