En la Edad de los Metales nos encontramos con una distinción entre Bronce y Hierro. La Edad de Bronce se caracteriza por el empleo de objetos de
bronce a amplia escala. La aparición de
la metalurgia se manifiesta en la utilización de oro y
cobre en un primer momento para después pasar al empleo de una aleación entre estaño y cobre de la que resulta el bronce. Mientras que el uso del bronce aparece ya en Egipto y Próximo Oriente hacia fines del IV milenio en Europa central y el Mediterráneo no aparecen las primeras manifestaciones hasta el III milenio prolongándose hasta el año 1000 a.C. En este período encontramos
tumbas de inhumación de carácter colectivo -los famosos megalitos- y el fenómeno del
vaso campaniforme. La
agricultura alcanza un importante desarrollo al igual que la
ganadería y los
intercambios, encontrando algunas poblaciones que viven del comercio en gran medida. También en esta época apreciamos el
establecimiento de organizaciones sociales.
Podemos establecer diferentes áreas para el desarrollo de la Edad de Bronce:
Europa del sudeste y central,
Mediterráneo Occidental,
Asia y Egipto. Si en el II Milenio encontramos el desarrollo de la
desigualdad social en
Europa templada y el
Mediterráneo, también se manifiesta en Grecia y las islas la llamada
Civilización Egea y el
Mundo Micénico.