Durante el
período de los Austrias se produjo una regionalización en el continente, acorde con las singularidades de cada reino, de la que empezó a despuntar la complejidad hispanoamericana. Aparentemente había sólo dos virreinatos, el de México y Perú, pero dentro de ellos existían estructuras socioeconómicas diferenciadas en cada una de las gobernaciones.
El
virreinato de Nueva España comprendía, como dijimos, los territorios de
México,
Guatemala,
las Antillas (Santo Domingo, Cuba, Puerto Rico y Jamaica),
Venezuela y el apéndice oriental de
Filipinas desde 1574.