A los once años se trasladó con su familia a Holanda, estudiando en las academias de Amsterdam y Bruselas, uniéndose en la capital belga al grupo de Les Vingt, vinculados al
simbolismo. Al regresar a Holanda, trabajó en un estilo absolutamente personal en el que combina el
puntillismo de
Seurat y
Signac, el modernismo belga, el sintetismo de
Gauguin y las
estampas japonesas, convirtiéndose en una de las figuras fundamentales del
Art Nouveau holandés. Su temática varía de los asuntos sociales a asuntos alegóricos y simbólicos así como religiosos.