Pedro Orrente trabajó en Toledo durante el período
barroco; de 1604 a 1612 estuvo en Italia, donde quedó muy impresionado por la obra de
Bassano. Sus trabajos son pinturas bíblicas y bodegones, adquiriendo gran fama por su habilidad a la hora de plasmar animales y pequeños bodegones, que usaba para rellenar o ambientar las grandes escenas bíblicas que le encargaban sus clientes. Su estilo habitual era el
naturalismo tenebrista, como el de otros muchos pintores del interior de Castilla. En el
Museo del Prado existen ejemplos de su obra, que se halla repartida entre Madrid, Toledo y Valencia, ciudad en la que murió a mediados del siglo XVII.