Su importancia como pintor romano a finales del XVII ha provocado que su obra sea difícilmente identificable, dado el gran número de imitaciones y falsificaciones que sufrió en vida. Fue discípulo de
Andrea Sacchi, quien a su vez fue alumno de
Rafael. A través de esta línea, Maratta heredó el gran estilo del Alto Renacimiento, que adaptó en perfecta continuidad con la estética del
Barroco.Sus obras más exitosas tuvieron como tema la Virgen con el Niño, que realizaba sobre composiciones del
Cincuecento, que no habían pasado de moda. Su modelo preferido era, por supuesto, Rafael, que con sus dulcísimas Madonnas con el Niño y San Juanito provocaban una gran ternura entre los fieles, que era precisamente el efecto que Maratta buscaba para su propia obra.También realizó obras de mayor formato, bien fueran ciclos al
fresco, o bien enormes retablos que se pusieron de moda por influencia española. En estos retablos observó todos los convencionalismos que recientemente habían sido dictados por la Contrarreforma católica.