Discípulo de
Mengs, toda su obra se halla transida de academicismo y rigor en el dibujo. Fue un excelente pintor, elevado a la categoría de Pintor de Cámara en 1795, puesto que compartía nada menos que con
Goya.
Cultivó el retrato oficial y los cuadros religiosos, habiéndose descubierto recientemente un
lienzo suyo en un edificio público de la Comunidad Autónoma de Madrid.
Su estilo combina los últimos coletazos del
barroco dieciochesco que se encuentra también en la obra de
Vicente López, con las novedades del
Neoclasicismo, que trataban de introducir el rey Carlos III y su pintor, Mengs.
Estuvo en Roma de 1758 a 1765, donde aprendió la técnica del
fresco. Así, su extensa obra en Madrid, donde trabajó casi toda su vida, incluye algunas bóvedas del Palacio Real que decoró con murales al estilo de
Rafael.