Condiscípulo de
Giorgione y
Tiziano en el taller de
Bellini, fue un veneciano atípico, pues no se limitó al riquísimo
estilo veneciano, sino que viajó por toda Italia, aprendiendo las novedades de Roma, Bérgamo, etc. Su obra es en la mayor parte religiosa, aunque algunos de sus retratos resultan inquietantes por su perfección y nerviosismo en la ejecución. Su vida fue agitada e irregular, debido a su carácter nervioso. Parece ser que a veces encontró dificultades para vender su obra, de una singular belleza. Prácticamente ciego, hubo de abandonar los pinceles hacia 1554, entrando como ciego en un monasterio de Loreto. Murió allí.