Herrera el Viejo se considera, junto con
Roelas, un pintor de transición desde el
Manierismo hasta el
Barroco. Roelas era mayor que él y esto condicionó que su obra se viera influida por el estilo del primero. Ambos fueron preparando el terreno para la introducción plena del
Tenebrismo, cuando
Ribera comenzó a enviar sus cuadros masivamente a través del puerto sevillano. Herrera tenía un estilo vigoroso y dinámico, muy atrevido para el tono general del panorama artístico de Sevilla. Tal vez fuera esto lo que mejor enlazó con el dramatismo intenso que rezumaba la obra de la corriente caravaggesca. Trabajó en Sevilla hasta 1638, año en el cual se trasladó a Madrid, donde conoció a
Velázquez. Es posible incluso que Velázquez, también de origen sevillano, hubiera sido durante un brevísimo período discípulo de Herrera, según nos cuenta en sus "Vidas" el historiador Palomino. Además, Herrera fue el padre de otro gran pintor,
Francisco de Herrera el Mozo.