Apodado Lucas Jordán en España, donde trabajó al servicio de Carlos II, recibió otro apodo: Luca Fa Presto, debido a la velocidad con la que terminaba sus obras. Esto le permitió dejar una abundantísima obra pictórica, gran parte de ella al
fresco, en un estilo colorido y dinámico, en la estela del decorativismo del
Barroco italiano. Sus pinturas se encuentran fácilmente en los muros de El Escorial así como en el
Museo del Prado de Madrid. Durante su etapa de formación trabajó en el círculo de
Ribera, caravaggista, pero este estilo no satisfizo al napolitano, que inmediatamente se volcó en la
Escuela veneciana, especialmente en
Veronés. Su aprendizaje no terminó ahí, sino que disfrutaba de una proverbial facilidad para imitar otros estilos y pintores. Esta versatilidad fue la que le proporcionó el éxito y la cotización que disfrutó a lo largo de su carrera. Trabajó todos los géneros, aunque los encargos que recibió con mayor frecuencia versaban en torno a la mitología y a la religión. Anteriormente a su estancia en España a las órdenes de Carlos II, trabajó en diversas repúblicas italianas, entre ellas Nápoles, Florencia y Venecia, por lo que su influencia se difundió por toda la península italiana.